jueves, 14 de febrero de 2013

AMANTES

Texto de autor desconocido:
Uno de los libros más curiosos que usted pueda leer es “El arte de amargarse la vida”, de Paul Waztlawick. Lo triste del caso es que hay quienes son maestros consumados en ese arte deplorable sin haberlo leído. Peor aún, también dominan a la perfección otro ejercicio funesto: el arte de amargarle la vida a los demás. ¿Cómo lo hacen? Ante todo no se quieren a sí mismos y como es lógico, no pueden querer ni ser queridos por nadie.

Por cada respiración tienen una queja, nada les gusta y sólo miran el lado oscuro de la existencia. Para ellos todo es malo, lo malo debería ser bueno y lo bueno debería ser perfecto. Se complican la vida con la lluvia y con el sol, ricos o pobres, con frío o con calor, adentro o afuera, solos o en compañía. Y pensar que todo mejoraría si eligieran aceptarse y aceptar, amarse y amar. Pero no lo hacen porque disfrutan el arte de ser víctimas. No obstante, cuando lo deseen pueden dejar de ser víctimas y convertirse en amantes.


Con esa intención comparto este pensamiento de Jalaluddin Rumi, considerado uno de los más grandes místicos sufíes y nacido en 1207: “Donde quiera que estés, sea cual sea tu condición y hagas lo que hagas, se siempre un buen amante”. No está de más decir aquí que el término amante va en su sentido original: Aquel que está siempre amando. Con amor se puede catar un buen vino o saborear o saborear un vaso de agua, estar en un club elegante o pasear junto al río.


Con amor podemos barrer, navegar en Internet, estando sanos o enfermos. Es una elección del corazón…hay quienes aman desde una silla de ruedas o quienes odian sentados en un costoso asiento en un Penthouse. ¿Cuál es tu elección? Ámate, ama a los demás, ama a Dios y ama lo que haces, porque eso y sólo eso es lo que cuenta


El mundo necesita más amantes que playboys o playgirls, personas que se aceptan y aceptan a los demás con amor compasivo y comprensivo. Seres abiertos al perdón y generosos en la admiración y entrega. Amantes verdaderos, dispuestos a estar con quien aman en la salud y en la enfermedad, en la alegría y en la tristeza, en la pobreza y la prosperidad
Tú eres buen amante si hace todo con amor y por amor. El arte de amar es el arte de iluminar su vida y de alegrársela a los demás, cambiando lágrimas por sonrisas