miércoles, 6 de febrero de 2013

Dios es Papá




En el Antiguo Testamento se hablaba de Dios como Padre (Dt 32,6); “Me llamarás Padre mío y nunca te apartarás de mí” (Jer 3,19; 31,9; Is 63,16). Pero Jesús se dirige a Él con una expresión personal, llena de ternura, de intimidad, utilizada por los niños judíos para dirigirse a sus padres: “Abba” :"PAPÁ" Marcos 14,36. En Mateo, Marcos y Lucas, Abba aparece 79 veces y en Juan 121 veces. Ningún judío se hubiera atrevido a decirle a Dios así, ya que por respeto ni siquiera pronunciaban su nombre: Yavé.

Jesús le decía a Dios “mi Padre”, “Padre de ustedes” o “tu Padre”, pero no “nuestro Padre”. Cuando enseña el “Padre Nuestro”(Mateo 6,9-13; Lucas 11,2-4) pone esa expresión en la boca de sus discípulos. Esto es un indicativo de la especial relación entre Jesús y su papá Dios

Con él pasa largos ratos de intimidad; de madrugada, en un lugar solitario (Marcos 1,35), en lugares tranquilos (Lucas 5, 16), toda una noche en un cerro (Lucas 6,12); en lugares apartados (Lucas 9,18). Esa intimidad con el Padre mueve a sus discípulos a pedirle: “Enséñanos a orar” (Lucas 11, 1)

El Padre ama a todos (Mateo 5,45); conoce los secretos del corazón (Mateo 6,1-6); sabe lo que necesitamos (Mateo 6, 8 y 6,32); podemos acudir a él con confianza porque es bueno (Mateo 6,9-13; 7,7-11).

“Dios nos ama como el Padre de la parábola ama a su hijo perdido y recuperado (Lucas 15,11-32) independientemente de lo que ha hecho con su vida. De este modo, la conversión a Dios, el permitir a Dios que reine en nosotros, no puede ser fruto del temor, sino de la absoluta fascinación de saberse amado, aún después de ser infiel.”