viernes, 6 de septiembre de 2013

Las vacaciones de Jesús



La tentación del activismo, toca todas las profesiones, ser trabajólico, esto es, adicto al trabajo es una obsesión y como obsesión es una enfermedad, y como enfermedad es perjudicial para la salud. El activismo toca también a la iglesia, convirtiéndola como dice el papa Francisco en una ONG, se olvida el fundamento religioso, la centralidad de Cristo, para emprender una carrera enfermiza por ayudar a los demás.

Esta desacralización de la actividad apostólica, trae varias consecuencias peligrosas, entre ella se encuentran la tentación del “Mesianismo”: La persona se siente indispensable, olvidándose él y olvidando los beneficiarios de su trabajo, que el único indispensable es Dios. No se delegan actividades. El apóstol, sacerdote o laico sucumbe ante las necesidades interminables. No tiene tiempo para orar, fortalecerse y descansar; se separa del árbol (la vid), se agota, se seca espiritualmente y sobreviene un desgaste que puede costar incluso su vocación o su salud mental y física.

Recuerdo a mi amigo el excelente pediatra barquisimetano Carlos Pacheco, un hombre que ama como nadie su vocación, pero que anualmente se despide de sus pacientes para descansar un poco con su familia y disfrutar de la inmensa y hermosa belleza que el mundo nos ofrece. Les dice: ¿Ustedes quieren a un Carlos Pacheco competente, sano y feliz?...ante la respuesta afirmativa de sus pacientes, el les dice “Entonces permítanme despedirme un rato para descansar y volver de nuevo”

Hace poco puse en twitter que tenía vacaciones. Un “estudiante de teología” me escribió que aprovechara el tiempo para “incrementar las confesiones”, le pregunté que si conocía algún sacerdote que confesara tres horas diarias, sin contar con las horas de emergencias como lo hago yo…al final me di cuenta que era una pérdida de tiempo para este furibundo activista que para los cristianos, las vacaciones no son un derecho, son un deber. En ellas el cristiano descansa, se recrea y sobre todo se fortalece en Dios.

De los treinta o más años que vivió Jesús, solamente trabajó, apostólicamente hablando, alrededor de tres años y antes de su misión apostólica, se retiró al desierto durante 40 días. Adicionalmente Jesús se retiraba en la noche y en la madrugada para orar. Una vez vio el trabajo de sus discípulos y decidió tomarse con ellos unas vacaciones colectivas, les dijo: “Vámonos aparte a un lugar tranquilo para descansar un poco”, porque eran tantos los que iban y venían que no les quedaba tiempo ni para comer” y se fueron solos en una barca a un lugar despoblado. Pero muchos, al verlos partir, adivinaron hacia donde iban. Salieron por tierra de todos los pueblos, con tanta prisa que llegaron antes que ellos. Marcos 6,31-33.

¿Resultado? Vacaciones aplazadas, Jesucristo misericordioso, al ver al gentío como ovejas sin pastor, se puso a enseñarles y además les dio refrigerio multiplicándoles el pan. Pero él consciente de su necesidad de descanso (100 % Dios, pero también 100% hombre) inmediatamente OBLIGÓ a sus discípulos a que subieran a la barca y lo fueran a esperar en Betsaida a la otra orilla mientras él DESPACHABA a la gente. Y después de despedirlos, se fue al cerro a orar, como diciendo “Déjenme sólo un rato con mi Padre porfa”

El código de Derecho Canónico hace mención a las vacaciones sacerdotales en el número 533 § 2. A no ser que obste una razón grave, puede el párroco ausentarse de la parroquia, en concepto de vacaciones, como máximo durante un mes continuo o interrumpido; pero en ese tiempo de vacaciones no se incluyen los días durante los cuales el párroco asiste una vez al año al retiro espiritual

Así que amigos, les ruego, que colaboren conmigo en este propósito vacacional, si mi tocayo Jesús las necesitaba ¿Quién soy yo para no tenerlas?. Recuérdenme y también recuérdense y adicionalmente recuérdenles a sus allegados que Jesús Genaro también tiene derecho a decir que “no puedo esta vez” (Mateo 5,37) no soy indispensable, sólo Dios lo es. Yo sé de desgastes físicos, emocionales y psicológicos, ayúdenme a no volver a caer en ellos. Los sacerdotes levantamos a muchos, pero pocos nos ayudan a levantarnos cuando estamos caídos. Además recuerden que sigo dando misas los domingos a las 10:00 am y a las 6:00 pm y algún cursito por ahí…y mientras tanto, adiós, arrivederchi, sayonara, aou revoir, chiao, good bye