jueves, 28 de noviembre de 2013

Cristianos con cara de funeral



He estado exponiendo en modo de síntesis la exhortación del papa Francisco "La alegría del Evangelio". No pretendo sustituir el texto, sino presentar en modo de condensados las ideas principales. Continuamos con los números 6 al 13 de la exhortación 

El sentido del humor del papa hasta en un escrito "serio" es impresionante. No se puede ser cristianos con actitud de Cuaresma sin Pascua o con la "cara de funeral"

6. “Hay cristianos cuya opción parece ser la de una Cuaresma (penitencia) sin Pascua (alegría y fiesta)” A pesar de las dificultades hay que permitir que la alegría de la fe se despierte en medio de las peores angustias, esta alegría nace de la convicción del amor de Dios. (Leer Lm 3,17.21-23.26).

7. La sociedad actual ofrece muchas experiencias de placer, pero difícilmente engendra alegría. Los gozos más bellos se encuentran en personas muy pobres y en quienes, aun en medio de grandes compromisos, han sabido conservar un corazón creyente, desprendido y sencillo. La fuente de esas alegrías es el encuentro con Dios.

8. Ese encuentro —o reencuentro— y feliz amistad con el amor de Dios, es el manantial de la acción evangelizadora, nos libra del aislamiento, nos hace plenamente humanos y le devuelve el sentido a la vida, ¿Cómo no comunicarlo a otros?

II. LA DULCE Y CONFORTADORA ALEGRÍA DE EVANGELIZAR

9. “El bien siempre tiende a comunicarse.” Quien quiera vivir con dignidad y plenitud tiene que reconocer al otro y buscar su bien. Por eso dice Pablo « El amor de Cristo nos apremia » (2 Corintios 5,14); « ¡Ay de mí si no anunciara el Evangelio! » (1 Corintios 9,16).

10. La vida, madura y se acrecienta dándola y se debilita en el aislamiento y la comodidad. Por eso, los evangelizadores no deberían tener CARA DE FUNERAL, ni andar tristes y desalentados, impacientes o ansiosos, sino irradiando el fervor de quienes han recibido, primero en sí mismos, la alegría de Cristo

11. La esencia de la evangelización es esta: “El Dios que manifestó su amor inmenso en Cristo muerto y resucitado hace a sus fieles siempre nuevos; aunque sean ancianos”, les da vigor, (Is 40,31). Aunque es el mismo de siempre (Hebreos 13,8), su riqueza y hermosura son inagotables. Él nos renueva nuestra vida y nuestra comunidad aunque atravesemos épocas oscuras y debilidades. Él rompe los esquemas aburridos y nos sorprende con su creatividad divina. De esa fuente original del Evangelio, brotan nuevos caminos, métodos creativos, otras formas de expresión, signos más elocuentes y palabras cargadas de nuevo significado para el mundo actual. Toda auténtica acción evangelizadora es siempre « nueva ».

12. Esta misión no es una heroica tarea personal, su fuerza proviene de Dios. Él inspira, provoca, orienta y acompaña de mil maneras. «Él nos amó primero » (1 Juan 4,19) y « es Dios quien hace crecer » (1 Cor 3,7). Esta convicción nos permite conservar la alegría en medio de una tarea tan exigente que toma nuestra vida por entero. Nos pide todo, pero al mismo tiempo nos da todo.

13. La memoria es una dimensión importante de nuestra fe. La misa es un memorial (cf. Lucas 22,19). Los Apóstoles recuerdan el momento en que Jesús les tocó el corazón: « Era alrededor de las cuatro de la tarde » (Jn 1,39). Junto con Jesús, la memoria nos hace presente algunas personas que incidieron en nuestra vida para hacer brotar nuestro gozo creyente. A veces fueron dirigentes (Hb 13,7). A veces personas sencillas que nos iniciaron en la fe: « Tengo presente la sinceridad de tu fe, esa fe que tuvieron tu abuela Loide y tu madre Eunice» (2 Tm 1,5). “El creyente es fundamentalmente «memorioso».