martes, 19 de noviembre de 2013

Me acarició y yo sentía sólo amor



Hoy es martes 19 de Noviembre del 2013, bendecido día y paz para todos los que nos leen desde todas las tendencias políticas, estratos sociales y en tantas partes del mundo. A Elsa Pierre Sánchez que desde la india nos sintonizó hoy desde temprano (para nosotros) a Lucia Miranda desde Tenerife a Angelica Padilla desde Argentina, a Anna Maria Torrens Batlle desde España y a Guerrero Jaime desde USA.

Siempre he pensado que tocar los enfermos y abrazarlos con ternura tiene un efecto terapéutico, si a eso agregamos la oración, nos convertimos en instrumentos privilegiados del amor y de la misericordia del Dios vivo y ocurren milagros. Es lo que hacemos en las misas de sanación los jueves. Siempre recuerdo que cuando Jesús sanó al leproso de Marcos 3, primero lo toco. Pudo sanarlo sin tocarlo, pero sabía que la primera bendición que necesitaba el enfermo era liberarlo de la exclusión social, fue luego cuando le dijo "Lo quiero, queda limpio". Gracias al papa Francisco por hacernos sentir que vamos por buen camino.

Vinicio Riva a quien le gustan las comiquitas y que aparece en la foto con un ejemplar de Heidi, es un italiano de 53 años de edad, cuyos tumores de cuerpo completo recibieron el beso cariñoso del Papa.Todo el cuerpo de Vinicio Riva ha sido devastado por los crecimientos tumorales, un síntoma de la neurofibromatosis que padece de nacimiento y que no es contagiosa. A principios de este mes su foto dio la vuelta al mundo, cuando fue abrazado emotivamente por el Papa Francisco, en una de las audiencias semanales del pontífice en Roma.

El hombre con discapacidad grave, que es rechazado por la calle, y ha provocado el horror incluso en sus médicos, describió por primera vez el encuentro, diciendo que ser acariciado por Francisco era como "estar en el paraíso". En una entrevista exclusiva a la revista de noticias italiana Panorama el hombre comentó que se quedó sin habla cuando el Papa no dudó en tocarlo.

Riva expresó: "Sus manos eran tan suaves. Y su sonrisa era tan clara y abierta. Pero lo que más me sorprendió es que no ha estado pensando acerca de abrazarme o no. No soy contagioso, pero él no lo sabía. Igual lo hizo: él me acarició por toda la cara, y mientras lo hacía yo sentía sólo amor".

Recordó la reunión de hace dos semanas: "En primer lugar me besó la mano mientras con la otra mano, le acarició la cabeza y heridas. Luego me atrajo hacia él en un fuerte abrazo y beso mi cara". "Mi cabeza estaba contra su pecho sus brazos estaban envueltos alrededor de mí. Duró poco más de un minuto, pero a mí me pareció una eternidad".