jueves, 14 de noviembre de 2013

Venezuela, quién dijo que todo está perdido




Nuestro país se encuentra en una grave crisis. Y en esto están de acuerdo todos los sectores. El único problema es que el discurso que se repite en la mayoría es: "El problema son aquellos, los otros". Y mientra sigamos pensando que el problema son los otros (Maduro, Capriles, los parásitos amarillos, los castrocomunistas, los saqueadores, los indiferentes) nunca saldremos de donde estamos. No puede cambiar ninguna comunidad mientras todos piensan "es el otro el que tiene que cambiar." Ante lo grave de la conflictividad social estas son las actitudes más comunes:

1. Aprovercharse de la situación: Pescar en río revuelto, agarrar aunque sea fallo y además justificar o bautizar la delincuencia propia o ajena con el nombre que sea. Pensar en el beneficio personal e inmediato olvidando que quien hace daño se hace daño y que quien roba, se roba a sí mismo su dignidad.
2. Rabia, odio, resentimiento. Actitudes que instintivamente pueden aflorar ante situaciones "límite" donde sentimos que se agreden los valores en los cuales creemos y se atenta verbal o físicamente contra la dignidad y los derechos ajenos o propios. Es sano expresar los sentimientos primarios siempre y cuando no terminemos agregando más daño al que ya existe y que estos sentimientos no se enquisten, porque terminarán autodestruyéndonos. Sirve golpear una almohada o gritar con una toalla enrollada en la boca o llorar junto a Dios o junto a un amigo, pero no es suficiente.
3. Miedo. Es la actitud más peligrosa, porque el miedo paraliza cualquier iniciativa, cualquier intento, cualquier proyecto. Tampoco se trata de convertirse en carne de cañón o en presa fácil de cualquier tiroloco. Necesitamos gente valiente pero viva. El miedo se combate con la fe que es contrariamente proporcional al miedo.
3. Alimentar la desesperanza. Las frases o gráficos cuyo mensaje en el fondo es: "Esto se lo llevó quien lo trajo", "se acabó el país", es un agravio contra los ciudadanos de buena voluntad, que sin duda son la mayoría. Cuando se pierde la esperanza se deja de luchar por un futuro mejor.
4. Hacer chiste con la situación: Esto es típico en nuestra cultura venezolana. Y es que lo grotesco de la situación raya en lo risible. La Señora que saltó a la fama por ser capturada con las manos en el paquete (comprado según sus declaraciones) con una expresión de éxtasis similar a la del maquillador de la miss Venezuela cuando supo que ganó María Gabriela, fue blanco de miles de alusiones pintorescas. Esta vía de escape es más positiva psicológicamente. Reírnos relativiza el miedo pero no es suficiente.
5. Ser indiferente. Tal vez es una forma de evadir el dolor, una negación. El problema es que estamos en un solo barco y la desgracia de un solo ciudadano es un orificio en el piso de nuestra embarcación. Y no hacer nada es una forma de de colaborar con la inundación.

Yo por mi parte me propongo en la medida de lo posible:
1. Ponerme ante Dios todos los días para que me libere de todos los sentimientos negativos e improductivos que afloren en mi corazón.
2. Seguir sembrando fe, esperanza y amor todas las veces que pueda.
3. Evitar cualquier palabra o actitud que pueda causar o acrecentar en mí mismo y en los demás sentimientos de desesperanza, derrotismo o frustración
4. Ser honesto, alimentar mi vocación, seguir predicando por todos los medios posibles, seguir ejerciendo mi labor de cristiano y de sacerdote. No sé si lograré mucho pero tendré en mi conciencia la paz del que sabe que hizo algo. Seguir trabajando todos los días a pesar de las críticas, a pesar de las dificultades propias o ajenas.
5. No pretender cambiar a los otros sino cambiarme a mí mismo de bien en mejor
6. No devolver mal por mal, insulto por insulto. Porque estoy convencido que la obscuridad sólo se combate con luz.
7. Asociarme con todas las personas que crean en un futuro mejor, con la convicción de que juntos podemos más que solos y aislados y de que lo bueno.
8. Seguir en esta ruta aunque los demás decidan lo contrario porque ser cristiano es muchas veces ir a contracorriente.

"Quién dijo que todo está perdido. Yo vengo a ofrecer mi corazón" Fito Paez. ¿Quién conmigo? Por mí, por lo que creo, por Venezuela. Me resteo por la paz, la verdad, la honestidad y la justicia. ¿Quién conmigo? no me importa su religión ni su tolda sino su buena voluntad