jueves, 26 de diciembre de 2013

¿La Unción de María o la de Ricardo?



CONVERSACIONES SOBRE LA FE

Danny Garcia:
los evangelicos reconocemos que maria fue la madre de nuestro señor jesucristo y claro que si la respetamos ..pero no la adoramos ni la veneramos el unico que merece toda gloria honra y honor es el señor jesus..maria solo fue un instrumento en las manos de Dios,, para que el verdadero centro de todo fuera el,.. su palabra dice la gloria es mia y yo no la comparto con nadie..nadie es nadie

a proposito de la cancion de ricardo montaner..a maria..excelente cancion..felicito a ricardo montaner a maria pero en realidad ahi el que se exalta es a jesus no confundan,,y se te erizan los pelos por la uncion que ese varon tiene uncion del espiritu santo de Dios..aclara eso

RESPUESTA:
Hola poliedro. Estimado Danny, no voy a a detenerme en tu ortografía, porque en verdad sé que escribiste con la mejor intención y eso es lo importante.

1) Los católicos tampoco adoramos a la Virgen María, pero sí la veneramos y tú también. VENERACIÓN es RESPETO por ser quien es y tú escribes que la respetas. A ese respeto le unimos el AMOR, pero nunca nuestro amor por ella sustituirá al amor que le debemos a Dios.

2) ¿Sabías que cuando Isabel oyó el saludo de María no sólo se le erizaron los pelos sino que su hijo dio saltos en su vientre? Porque déjame decirte que con todo el respeto y cariño que le tengo a Ricardo Montaner, si ese varón eriza los pelos imagínate si no lo hará "LA MADRE DE MI SEÑOR" . Por favor, no hay punto de comparación. Además Ricardo reconoce la virginidad de María después del parto en la canción. Aquí la puedes escuchar de nuevo  http://www.youtube.com/watch?v=xH82ezyWXMU

3) La razón por la que se me erizan los pelos la decido yo, gracias y bendiciones. Por cierto, hermosa pulsera la de Ricardo, la marrón.

LUCAS 1; 39-40

"Por entonces María tomó su decisión y se fue, sin más demora, a una ciudad ubicada en los cerros de Judá. Entró en la casa de Zacarías y saludó a Isabel. Al oír Isabel su saludo, el niño dio saltos en su vientre. Isabel se llenó del Espíritu Santo y exclamó en alta voz: «¡Bendita tú eres entre las mujeres y bendito el fruto de tu vientre! ¿Cómo he merecido yo que venga a mí la MADRE DE MI SEÑOR?