martes, 7 de enero de 2014

De una Iglesia principesca a una Iglesia servidora



Monseñor es el título honorífico más absurdo a mi modo de ver. Hace poco lo dije en una predicación. Los únicos títulos que aparecen en la Biblia y que hacen mención a una jerarquía en la Iglesia son

1) OBISPO: (del griego “episcopoi”: vigilantes de donde viene vigilante), puestos a la cabeza de varias comunidades para velar por ellas (Hechos 20, 28-31). Son los sucesores de los apóstoles de Jesucristo. Encargados de diócesis (Zonas geográficas) con varios presbíteros a su cargo. Los preside el Obispo de Roma, es decir el Papa. Se le llama ARZOBISPO cuando está a cargo de una "Arquidiócesis", es decir una "Diócesis" relevante por su amplitud geográfica o trascendencia histórica.

2) PRESBÍTERO: Si bien es cierto que se considera que todo el Pueblo de Dios es un pueblo sacerdotal (1 Pedro 2, 9-10), todas las comunidades tienen a su cabeza presbíteros (del griego “presbiteroi”: ancianos). En sus funciones son establecidos por la imposición de las manos y requieren un carisma particular del Espíritu Santo (Hechos 14, 23; Hechos 11,29- 30; Hechos 15, 6). Los presbíteros oran por los enfermos ungiéndolos con aceite (Santiago 5,14) y ejercen la presidencia en las asambleas cristianas, pastoreando el rebaño a ellos confiado (1 Pe 5, 1-4; 1 Tim 5, 17-20; Heb 13,17). Si está a cargo de una parroquia se le llama párroco. Cura significa el que "cura" las almas. "Padre" en el sentido que le da San Pablo en la Biblia, el que nos hace nacer en la fe: "Pues aunque tuvieran en cristo a 10.000 guías que cuiden sus pasos, no cabe lugar para muchos padres. Y yo fui quien les trasmitió la vida en Cristo" 1 Corintios 4,15

3)DIÁCONOS: Están los diáconos (de “diakonoi”: servidores), que entran en función a través de la imposición de las manos, y cumplen diversos servicios como el de la predicación (Hechos 6,1-6; Filpenses 1,1; 1 Timoteo 3,8-13). 

Así tenemos entonces, para fines del siglo I d.C. una jerarquía con tres rangos, unos obispos, que hacen la misma labor de los apóstoles: pastores y presidentes de varias comunidades locales presididas por presbíteros a los que asistirán los diáconos.

LOS OTROS TÍTULOS:

CARDENAL: La mayoría de los cardenales son Obispos y tienen a su cargo diócesis importantes, pero como su labor no es de gobierno sobre las diócesis sino la de elegir al papa, formar parte del organismo consultivo de este (colegio cardenalicio) y presidir algunas secretarías, no hacen falta muchos en un país. El Cardenal Urosa, en el caso de Venezuela, no tiene una formación profesional mayor que los demás obispos de Venezuela, ni tampoco un cargo jerárquico mayor. Es decir, no gobierna sobre Venezuela ni es la voz definitiva de la Iglesia Venezolana. La prensa nacional, parece desconocer esto y en muchas ocasiones hace ver sus opiniones como más importantes que las de los demás obispos. 

Las opiniones de la Conferencia episcopal en Pleno son más importantes que las declaraciones particulares del Cardenal. Son sugeridos como candidatos por los obispos de las diócesis por sus cualidades ejecutivo-gerenciales. En Venezuela hemos tenido cinco: 1.José Humberto Quintero. 2. José Alí Lebrún. 3.Rosalio Castillo Lara 4. Ignacio Velasco. 5. El actual: Jorge Urosa Sabino.

¿Y MONSEÑOR?. No se utiliza en la Biblia porque es absurdo llamarle "MONSEÑOR" (Mi Señor) a uno que no sea Dios. Es un título honorífico que pueden recibir incluso los presbíteros con cierta trayectoria. No es sinónimo de Obispo como algunos creen. Se puede ser monseñor sin ser obispo y obispo sin ser monseñor, aunque por contaminación de influencias exteriores se está extendiendo el llamar a un obispo o arzobispo con el apelativo de "monseñor", por influencia francesa e italiana. Aunque la fórmula de tratamiento apropiada es Excelencia o Excelentísimo y Reverendísimo Señor para arzobispos e Ilustrísima o Ilustrísimo y Reverendísimo Señor para obispos y otras excentricidades.

Al Papa no le gusta que lo llamen "Su Santidad", pero miren esto. Presentamos esta noticia de Vatican Insider sobre la decisión del Papa Francisco respecto a la concesión del título honorífico de “monseñor”, luego de varios meses de interrupción de dicha práctica que el Papa Bergoglio había decidido poco después de su elección.

Con un nuevo movimiento para reformar el clero y eliminar el CARRERISMO en la Iglesia católica, el Papa Francisco ha abolido la concesión del título honorífico de “Monseñor” para los sacerdotes seculares con una edad inferior a los 65 años. De ahora en más, el único título honorífico pontificio que será concedido a los sacerdotes seculares será el de Capellán de Santidad, título que será eventualmente concedido sólo a sacerdotes con más de 65 años de edad.

La Secretaría de Estado ha comunicado esta noticia a los Nuncios Apostólicos en todo el mundo y les ha pedido que informen a todos los obispos de los respectivos países. El Nuncio Apostólico en Gran Bretaña, el arzobispo Antonio Mennini, ha escrito, por ejemplo, a todos los obispos de Gran Bretaña informándoles de la decisión del Papa. Decisión que, por lo tanto, no sería retroactiva: aquellos que tienen el título de Monseñor no lo perderán.

Al tomar su decisión, el Papa se ha inspirado en las reformas introducidas por Pablo VI en 1968, tras el Concilio Vaticano II. Hasta entonces había 14 “grados” de Monseñor. Con Pablo VI han sido reducidos a tres: Protonotario Apostólico, Prelado de Honor de Su Santidad, y Capellán de Su Santidad. Tres reconocimientos que son concedidos por el Papa, por pedido de los obispos locales, a sacerdotes que han desarrollado un servicio particularmente precioso para la Iglesia. Muchos obispos, sin embargo, han tenido la tendencia a utilizar este título como un modo de premiar a los sacerdotes fieles a su persona. Con la decisión de Francisco, las cosas cambian. Nos recuerda el pasaje de Marcos 10,42-45: 

"42.Jesús los llamó y les dijo: «Como ustedes saben, los que se consideran jefes de las naciones actúan como dictadores, y los que ocupan cargos abusan de su autoridad.
43. Pero no será así entre ustedes. Por el contrario, el que quiera ser el más importante entre ustedes, debe hacerse el servidor de todos,
44. y el que quiera ser el primero, se hará esclavo de todos.
45. Sepan que el Hijo del Hombre no ha venido para ser servido, sino para servir y dar su vida como rescate por una muchedumbre.»