sábado, 11 de enero de 2014

La Patria se lleva en el alma, no en los pies



“La patria es el hombre.” Alí Primera. 

La patria se lleva en el alma, no en los pies. Puedes amar a la patria estando fuera y puedes odiarla estando dentro. Cualquier hombre de buena voluntad nacido en esta tierra enaltece el nombre de Venezuela dondequiera que esté, con su trabajo noble, sus destrezas, sus capacidades, su ciencia, su arte, su deporte, su religión. Cualquier hombre de mala voluntad nacido en esta tierra atenta contra su gentilicio estando dentro, porque deshonra a su patria con sus vicios, actos perversos, corrupción y bajeza. “El país eres tú mismo, con tu esfuerzo y voluntad” cantaba María Teresa.

Si la Patria es el hombre, todo atentado contra un “compatriota” es un atentado contra la patria. Todo atentado contra la libertad de expresión, contra la dignidad humana, contra la convivencia pacífica te convierte “ipso facto” en un extranjero, porque te exilias y te autoexcluyes de la patria que es el hombre, que es tu hermano. 

Ser Venezolano es saber convivir con los “compatriotas” que tienen pensamientos políticos o religiosos distintos, aun manteniendo el derecho de defender los propios cuando fuera necesario. Ser venezolano es entender que la desgracia de un compatriota nos hunde poco a poco a todos, porque la desgracia de un ciudadano es un orificio en el barco donde todos navegamos. 

Ser Venezolano es más que emocionarse cuando se escucha el himno Nacional o un Pajarillo, aunque esto sea algo muy común entre los que se encuentran en el exilio. Se puede disfrutar una hallaca sin ser venezolano. Ser venezolano es sentir con Venezuela. Es considerar su causa como nuestra causa, sus éxitos y alegrías como los nuestros, ser solidarios en sus desgracias y dolores. Es vivir con la convicción de que si yo soy mejor, Venezuela será mejor; si quiero que se renueve tengo que renovarme yo. 

Ser venezolano es en fin, soñar lo mejor para la patria y construir ese sueño con nuestras palabras, pensamientos y obras aún en el exilio geográfico elegido o padecido pero siempre sufrido y añorando la vuelta a la patria.
Se han contado muchos asesinatos en Venezuela, es verdad. Filosóficamente hablando, una vida es una vida. 

Pero los que más conmueven la opinión pública son los que ocurren contra aquellos que son verdaderos “compatriotas”, no porque les guste el turismo nacional, sino porque llevan la patria no sólo como un aditivo legal o consanguíneo. La llevan con dignidad, con el orgullo del trabajo honesto, con la buena voluntad. Los que enaltecen su patria con su ciencia, música, deporte y arte, su nobleza, su altruismo y su dedicación; asesinatos perpetrados por los expratiados, autoexcluídos, heridos en su inocencia original al amparo de otros expatriados con mayor poder, cómplices por omisión o por comisión del hundimiento de la barca donde todos navegamos que es "este país, mi país, tu país."