lunes, 10 de febrero de 2014

La irreverencia como modo de vida


Es innegable la influencia de la tele en los niños. No se imaginan la cantidad de padres que me consultan por qué será que sus hijos los irrespetan con tanta facilidad y con palabras que no escuchan en su entorno familiar, algunos hasta hablan como Dora la exploradora, con acento mexicano (traductores oficiales de casi todos los dibujos animados y series que se ven aquí, extraordinarios, se lo agradecemos). Una amiga me cuenta que su hija le saca la lengua como Pepa la cerdita.

Pienso que no toda irreverencia es mala, la irreverencia es buena en contra de todo autoritarismo político o religioso, pero no como modo de vida. Todo empezó con un dinosaurio bebé que decía "mala mamá", un Ren y Stimpy que aprobaban todo tipo de asquerosidades y falta de higiene. La irreverencia como modo de vida llega hasta South Park pasando por los Simpson, una de las que más me gustan para serles sincero. Les digo que aprecio la creatividad y el arte, a veces un poco simplista, es cierto. Hay que ser muy inteligente para mantener en un lugar de preferencias de mucho público unas series que parecen interminables.

Hablando del mundo de los jóvenes y adultos, existen algunas cuentas anónimas o con identidades falsas en las redes sociales cuya único aporte consiste en criticar, difamar, o ridiculizar a cuanta persona o institución familiar, religiosa o política existe sin aportar nada. "Quejistas" de oficio. incapaces de aportar nada, de encender una luz, nidos de resentidos.

Sin embargo tengo una esperanza. Sólo han permanecido en el tiempo aquellas que dentro de una sana irreverencia destacaron siempre los valores de la amistad, la lealtad, la tolerancia, la justicia, el buen humor y la familia en medio de las dificultades propias de la vida cotidiana. "Que vivan los Picapiedras, el Chavo, el Zorro y el Disney que se fue con Walt"