viernes, 28 de marzo de 2014

Educar para la vida o para la muerte



El libro del Deuteronomio 4, 5-9 nos dice que nos dice que la la ley de Dios es para vivirla y trasmitírsela a los hijos y a los nietos. Yo estoy sumamente claro que es en el hogar en donde se ponen las bases de una vida futura noble o viciosa. Lo ideal es que en el hogar enseñen a los más pequeños los mandamientos de Dios, (...no matar...no robar...no mentir...) los valores (respeto, tolerancia, convivencia), las virtudes, (generosidad, paciencia, caridad), las obras de caridad...y que además la vida de quienes enseñen sea coherente porque las palabras enseñan pero el ejemplo arrastra. Así lo aprendí de mi padre quien se sentaba conmigo antes de dormir para enseñarme estas cosas y para rezar conmigo.

Estoy convencido además que el deterioro de un país comienza en los primeros años de la vida. El siguiente texto no es mío, pero responde perfectamente al interrogante de por qué estamos como estamos en nuestro país, la razón es esta la educación en muchos hogares es un semillero de delincuentes.

Las 10 maneras de formar a un delincuente

1.-Comience desde la infancia a darle al niño todo lo que pide. Así se criará con el convencimiento de que el mundo se lo debe todo.

2.-Cuando aprenda malas palabras, celébreselo. Eso le hará pensar que es muy gracioso.

3.-Nunca le dé enseñanzas espirituales. Espere que cumpla los 21 años y que decida entonces a su albedrío.

4.-Recoja todo lo que él deje tirado: libros, zapatos, ropa. No le permita valerse por sí mismo, para que se acostumbre a echar todas las culpas a los demás.

5.-Riña a menudo con su cónyuge en presencia suya. Así no se impresionará demasiado el día en que se deshaga el hogar.

6.-Déle al niño todo el dinero que exija para sus gastos. Nunca permita que se lo gane él mismo. ¿Porqué dejar que el pobrecito pase los mismos trabajos que Usted?

7.-Satisfaga todos sus caprichos en lo relativo a comidas, bebidas y comodidades. La privación puede causarle frustraciones nocivas.

8.-Apóyelo en cualquier discusión que entable con los vecinos, con sus maestros o con la policía. Todos le tienen tirria a su hijo.

9.-Cuando esté en enredos serios, discúlpese diciendo: "Nunca pude con este muchacho".

10.-Prepárese llevar una vida llena de pesares, pues lo más probable es que se la haya labrado usted mismo

(Resultado de una investigación de la Brigada social de la policía de Houston, Texas)