sábado, 31 de enero de 2015

El bien siempre triunfará sobre el mal

La Luz brilla en las tinieblas y las tinieblas no pudieron vencer la Luz. (juan 1,5)

Si alguna vez pierdes la fuerza del planeta tierra y te deprime pensar en lo que los seres humanos hemos hecho con él, mira esta foto.

"Esta ciudad albergaba a cerca de 50.000 personas, pero tuvo que ser totalmente abandonada luego del desastre nuclear de Chernobyl, en 1986. Debido a la exagerada cantidad de radiación, la ciudad podrá ser habitable después de miles de años."

Sin embargo, los árboles y las plantas en general, que no saben de razonamientos científicos y dotados por Dios con una fuerza impredecible, rompieron el asfalto, treparon sobre el concreto armado, invadieron oficinas, casas y edificios, ocuparon espacios que un día les pertenecieron, y donde el hombre sembró la muerte, renació la vida y se abrió paso la fecundidad. Así es todo lo que viene de Dios, que siempre es bueno.

Tarde o temprano, y tal vez más temprano de lo que imaginamos nuestros ojos contemplarán de nuevo, que el bien siempre triunfará sobre el mal, la verdad sobre la mentira, la justicia sobre la injusticia. la luz sobre la oscuridad, la bondad sobre la maldad, la vida sobre la muerte. Ningún imperio nefasto que se ufanaba de ser eterno ha sobrevivido para contarlo. Ni el Imperio Romano, ni el Imperio Nazi, ni ninguna dictadura militar o civil, de derechas o izquierdas. Al final, terminaron tragándose el mismo estiércol que lanzaron contra sus adversarios. Tanto más humillados cuanto más enaltecidos, tanto más derrotados y hundidos en su propia vergüenza cuanto más prepotentes se mostraban ante el mundo, se reían, humillaban y encarcelaban a sus detractores.

"Después vi un cielo nuevo y una tierra nueva, pues el primer cielo y la primera tierra habían desaparecido, y el mar no existe ya. Y vi a la Ciudad Santa, la nueva Jerusalén, que bajaba del cielo, de junto a Dios, engalanada como una novia que se adorna para recibir a su esposo.Y oí una voz que clamaba desde el trono: «Esta es la morada de Dios con los hombres; él habitará en medio de ellos; ellos serán su pueblo y él será Dios-con-ellos; Él enjugará las lágrimas de sus ojos. Ya no habrá muerte ni lamento, ni llanto ni pena, pues todo lo anterior ha pasado.»Y el que está sentado en el trono dijo: «Ahora todo lo hago nuevo». Luego me dijo: «Escribe que estas palabras son ciertas y verdaderas.» Apocalipsis 21,1-5