lunes, 12 de enero de 2015

LA INTERCESIÓN DE LOS ÁNGELES Y DE LOS SANTOS




Según la doctrina oficial de nuestra iglesia, los católicos creemos que los milagros los hace Dios. También creemos que los santos, vivos y difuntos, y los ángeles pueden interceder por nosotros ante Dios. Muchos cristianos no católicos ponen en duda esta segunda parte basados en la siguiente cita:

“Dios es único, y único también es el mediador entre Dios y los hombres, Cristo Jesús hombre” 1 Timoteo 2,5

Es evidente sin embargo que esta cita no se refiere a la intercesión (orar ante Dios por las necesidades de alguien), sino a la mediación de Jesucristo, por su muerte en la cruz, cargando sobre sus hombros el pecado de la humanidad. En este sentido se entiende: “en ningún otro hay salvación, porque no hay otro nombre bajo el cielo dado a los hombres, en el cual podamos ser salvos. Hechos 4,12. Si leemos el contexto de esta cita se refiere la salvación traída por Jesús a la humanidad por su muerte en la cruz.

Pero orar por los demás (interceder) es una práctica bíblica común en el Antiguo Testamento:

“Perdona pues el pecado de este pueblo con esa gran misericordia y esa paciencia que has tenido para con él, desde su salida de Egipto hasta el día de hoy". Dios respondió: "Ya que tú me lo pides, lo voy a perdonar.” Números 1,19-20

“Dios hizo que la nueva situación de Job superara la anterior, porque había intercedido por sus amigos y aun Dios aumentó al doble todos los bienes de Job.” 42,10

Pero también es una práctica común en el Nuevo Testamento:

“Pero les ruego, hermanos, en nombre de Cristo Jesús nuestro Señor y del amor, fruto del Espíritu, que recen a Dios por mí. Luchen conmigo rogando por mí” Romanos 15,30

“Hermanos, rueguen también por nosotros.” 1 Tesalonicenses 5,25

“Oren también por nosotros, para que Dios nos dé palabras y pueda yo anunciar el misterio de Cristo. Por ese misterio estoy atado con cadenas” Colosenses 4,3

“Doy gracias a Dios, a quien sirvo con limpia conciencia como lo hicieron mis antepasados, de que sin cesar, noche y día, me acuerdo de ti en mis oraciones” 2 Timoteo 1,3


"Confiesen sus pecados mutuamente y oren unos por otros para que se sanen. La súplica del justo tiene poder cuando es perseverante" Santiago 5,16

"Vivan orando y suplicando, oren en todo tiempo según les inspire el Espíritu, velen en común y perseveren en sus oraciones sin desanimarse nunca, Intercediendo a favor de todos los hermanos" Efesios 6,18

Es indudable que María intercedió por un matrimonio en las bodas de Caná, adelantando la “hora” de los milagros de Jesús: “Sucedió que se terminó el vino preparado para la boda, y se quedaron sin vino. Entonces la madre de Jesús le dijo: «No tienen vino.» Juan 2,3 (Continuar leyendo) y por su intercesión se realizó un milagro,

Pero hay una dificultad que aparece en algunos libros de la Biblia escritos antes del destierro de Babilonia, según los cuales, los muertos están inconscientes:

“El abismo no te da gracias, ni la muerte te alaba, ni esperan en tu fidelidad los que bajan a la fosa. Los vivos, los vivos son quienes te alaban: como yo ahora. El padre enseña a sus hijos tu fidelidad.” Isaías 38,18-19

“Los vivos saben que morirán; los muertos, nada saben. No tienen nada que esperar: son sólo un recuerdo olvidado. Pudieron amar, odiar, tener ambiciones: todo se perdió y nunca más tomarán parte en todo lo que se hace bajo el sol.” Eclesiastés 9, 5-6

Es en el profeta Daniel donde empieza a hacerse referencia a la resurrección pero después de un lapso de “inconsciencia:
“Muchos de los que duermen en la región del polvo se despertarán, unos para la vida eterna, otros para el horror y la vergüenza eterna.” Daniel 12,2

A partir del año 500, después del destierro de Babilonia, no sólo se empieza a creer en la resurrección de los muertos sino también en el hecho de que no están “inconscientes”, sino despiertos en la presencia del Señor. Lamentablemente, muchos grupos protestantes excluyeron de la Biblia, quince siglos después de Cristo los libros escritos a partir del destierro de Babilonia y que siempre fueron considerados Palabra de Dios por los cristianos desde hace 20 siglos y que se encuentran en la Biblia Católica.

“Las almas de los justos están en las manos de Dios y ningún tormento podrá alcanzarlos. A los ojos de los insensatos están bien muertos y su partida parece una derrota. Nos abandonaron: parece que nada quedó de ellos. Pero, en realidad, entraron en la paz.” Sabiduría 3,1-3

Pero es que además ese es el pensamiento de Jesucristo en el Nuevo Testamento:

“Además ya no pueden morir, sino que son como ángeles. Son también hijos de Dios, por haber nacido de la resurrección.” Lucas 20,36

En seguida vieron a Moisés y Elías hablando con Jesús. Mateo 17,3

Lázaro y Epulón (Lucas capítulo 16, versículos 19 al 31) estaban perfectamente conscientes después de su muerte

El ladrón arrepentido goza inmediatamente después de su muerte del paraíso «Jesús, acuérdate de mí cuando entres en tu Reino. Jesús le respondió: «En verdad te digo que hoy mismo estarás conmigo en el paraíso.» Lucas 23,42-43

Acerca de la intercesión de quienes están en el cielo podemos leer por ejemplo, sobre la intercesión del Arcángel Rafael:

“Les voy a decir toda la verdad, sin ocultarles nada. Ya les manifesté que es bueno mantener oculto el secreto del rey y que también es bueno publicar las obras gloriosas de Dios. Sepan entonces que, cuando tú y Sara rezaban, yo presentaba tus oraciones al Señor.” Tobías 12, 11-15

Jeremías desde el cielo, intercede por su pueblo:

“Había visto a Onías, antiguo jefe de los sacerdotes, hombre atento, bueno, humilde en sus modales, distinguido en sus palabras y que desde niño se había destacado por su conducta irreprochable. Este, con las manos levantadas, estaba orando por toda la comunidad judía. Luego se le había aparecido, orando en igual forma, un anciano canoso y digno que se distinguía por su buena presencia y su majestuosidad. Entonces el sumo sacerdote Onías había dicho a Judas: «Este es el que ama a sus hermanos, el que ruega sin cesar por el pueblo judío y por la Ciudad Santa. Es Jeremías, el profeta de Dios.» II Macabeos 15, 12-14

En el Nuevo Testamento los ángeles presentan las oraciones de los santos ante Dios, es decir, interceden:

“Y la nube de perfumes, con las oraciones de los santos, se elevó de las manos del ángel hasta la presencia de Dios.” Apocalipsps 8,4

La Biblia además afirma que la Virgen María se encuentra en el cielo, en la presencia de Dios, y sin duda, orando por su pueblo.

“Apareció en el cielo una señal grandiosa: una mujer, vestida del sol, con la luna bajo sus pies y una corona de doce estrellas sobre su cabeza.” Apocalipsis 12 (leer el capítulo completo) Salve Divina Pastora