miércoles, 25 de febrero de 2015

Carta abierta a Jesús Adrián Romero



CARTA ABIERTA A JESÚS ADRIÁN ROMERO
Estimado hermano en Cristo Jesús Adrián Romero, somos tocayos de aquel que dio su vida por nosotros. Tú perteneces a una iglesia evangélica, yo pertenezco a la iglesia católica. Naciste un 16 de Febrero de 1965. Yo nací tres días después un año antes. Somos de la única raza que existe en este planeta, la raza humana, por la cual Dios envió a su único Hijo (Juan 3,16). Deseo que pueda llegar a ti esta carta abierta aunque entiendo que te retirarás temporalmente de las redes sociales por lo que acabas de escribir en tu cuenta de facebook. Cito algunos trozos:
“Acabo de regresar de correr, la temperatura estaba a 5 grados con una sensación térmica de 2 grados, pero como siempre, disfrute la carrera al máximo. Cuando corro, oro y medito y hoy no fue la excepción. Durante la corrida de hoy llegue a la siguiente conclusión: HE DECIDIDO RETIRARME DE LAS REDES SOCIALES POR UN TIEMPO INDEFINIDO. Por mi bienestar emocional, el de mi esposa y el de mis hijos, considero que es la mejor decisión. Aunque soy una persona de carácter, y muy firme en mi convicciones, debo reconocer que últimamente los constantes ataques consumen mi espíritu y drenan mi alma.
Sigo siendo un cristiano evangélico de convicciones profundas. No soy ecuménico, por lo menos no en el sentido que muchos lo interpretan, (alguien que compromete sus creencias y acepta libremente lo que creen los demás), pero si soy alguien que busca las cosas que tenemos en común con otras religiones y en vez de pelear, escojo amar. Tampoco apoyo o defiendo la idolatría como muchos aseguran después de haber escuchado solo un pequeño extracto de una plática que di acerca de la idolatría en nuestra congregación. De hecho hablo en contra de la idolatría, puedes ver la plática en su totalidad
…Muchos evangélicos, (no todos) tienen dificultad para creer que alguien fuera de su fe puede encontrar la verdad. Por supuesto que estoy en desacuerdo con cosas que cree la iglesia católica, pero también estoy en desacuerdo con cosas que cree la iglesia evangélica. Somos una obra sin terminar…Reitero lo que he dicho antes: El deseo más grande de mi corazón es que el mundo conozca el gran amor de Dios mostrado en la cruz a través de su hijo Jesús y vivo cada día para que la gente conozca ese amor.” (Concluyo la cita)
Querido hermano en Cristo, yo también he tenido esa misma tentación muchas veces. Es sumamente difícil mantener la estabilidad emocional ante tanto fanatismo religioso. Pero para quienes seguimos radicalmente a Cristo, cuyo alimento es hacer la voluntad del Padre, nos toca enfrentarnos a las críticas destructivas de los fariseos de ayer y de hoy, más aferrados a tradiciones humanas y a prejuicios históricos que a la Buena Nueva del Evangelio. Decía la Madre Teresa de Calcuta: "Dios no me llamó para tener éxito, sino para cumplir su voluntad" A veces nos aplaudirán, otras nos atacarán.
Soy de esos sacerdotes que tienen pocas imágenes en su iglesia porque fui educado en la espiritualidad de San Juan de la Cruz, para quien el exceso de imágenes más estorba que ayudaba al encuentro con el Dios vivo. Conocí tus canciones en el momento que más lo necesitaba, y fueron un instrumento de bendición en momentos de tempestad, cuando flaquea la fe y sentimos desfallecer. Déjame decirte que algunos sacerdotes católicos “prohíben” cantar canciones evangélicas, muchas extraordinarias tanto en su letra como en su música. En el fondo hay un miedo a que por el analfabetismo religiosos de muchos católicos del cual muchos sacerdotes son responsables, terminen pasándose a otras iglesias. Pero sin duda, lo más doloroso es ser atacados por hermanos de la misma iglesia, que te acusan de ser católico simplemente porque has profundizado en tu fe y has descubierto la obra de Dios de este lado, como yo la he descubierto del lado de ustedes.
Suscribo lo que dices y lo parafraseo: “Muchos” católicos, “(no todos) tienen dificultad para creer que alguien fuera de su fe puede encontrar la verdad. Y déjame decirte que el Concilio Vaticano II de la iglesia Católica, que concluyó el año en que naciste, en la Constitución Lumen Gentium piensa exactamente igual que nosotros en este aspecto:
“Dios quiere que todos se salven y lleguen al conocimiento de la verdad” (1 Tim 2,4), la Iglesia reconoce que la salvación traída por Cristo “es válida no sólo para los que creen en Cristo, sino para todos los hombres de buena voluntad, en cuyo corazón obra la gracia de Dios de modo invisible, puesto que Cristo murió por todos (Rom 8,32) y la vocación del hombre es una misma, es decir, la vocación divina; debemos creer que el Espíritu Santo ofrece a todos la posibilidad de tomar contacto, bajo formas que Dios conoce, con el misterio pascual.” Aclara además el Concilio Vaticano II, que “la Iglesia se siente unida por varios vínculos con todos los que se honran con el nombre de cristianos, por estar bautizados, aunque no profesan íntegramente la fe, o no conservan la unidad de comunión bajo el sucesor de Pedro. El Espíritu Santo...también obra en ellos con su virtud santificante por medio de dones y de gracias, y a algunos de ellos les dio la fortaleza del martirio.” Concilio Vaticano II 15 y 16
Lamentablemente una parte de la iglesia tradicionalista conservadora, se cierra a toda posibilidad de renovación impulsada en la actualidad por el Papa Francisco, y le han hecho la guerra o lo silencian, aferrándose a doctrinas humanas que no tienen fundamento en Cristo.
Gracias por tu apasionado amor a nuestro común Señor. Gracias por componer una hermosa canción a la Virgen María. Suscribo todo lo que dijiste en tu plática sobre la idolatría, hasta tal punto que a veces parece que fuera una de mis predicaciones. “Sigo siendo un cristiano” católico “de convicciones profundas. No soy ecuménico, por lo menos no en el sentido que muchos lo interpretan, (alguien que compromete sus creencias y acepta libremente lo que creen los demás), pero si soy alguien que busca las cosas que tenemos en común con otras religiones y en vez de pelear, escojo amar.”
Espero que estas palabras te sirvan de consuelo:
"Nos preocupamos en toda circunstancia de no dar a otro ningún pretexto para criticar nuestra misión; al contrario, de mil maneras demostramos ser auténticos ministros de Dios que lo soportan todo: las persecuciones, las privaciones, las angustias, los azotes, las detenciones, las oposiciones violentas, las fatigas, las noches sin dormir y los días sin comer. Se ve en nosotros pureza de vida, conocimiento, espíritu abierto y bondad, con la actuación del Espíritu Santo y el amor sincero, con las palabras de verdad y con la fuerza de Dios, con las armas de la justicia, tanto para atacar como para defendernos. Unas veces nos honran y otras nos insultan; recibimos tanto críticas como alabanzas; pasamos por mentirosos, aunque decimos la verdad; por desconocidos, aunque nos conocen. Nos dan por muertos, pero vivimos; se suceden los castigos, pero no somos ajusticiados; nos tocan mil penas, y permanecemos alegres. Somos pobres, y enriquecemos a muchos, no tenemos nada, y lo poseemos todo. 2 Corintios 6,3-10
Descansa un poco hermano. Sabes que en la Iglesia Católica estamos celebrando un tiempo litúrgico llamado “Cuaresma”, son cuarenta días de preparación para la Pascua de Cristo, su muerte y su resurrección. Este es un tiempo de tentaciones y de entrar en el desierto cara a cara por Dios para volver, muerto en nosotros el hombre viejo, y resucitados en Cristo, a dar la batalla como buenos soldados en la fe. Dios te bendiga. Mi brazo fraterno y mi oración.
“En el mundo tendrán dificultades pero ánimo: Yo he vencido al mundo” Juan 16,33