miércoles, 30 de septiembre de 2015

El Papa Francisco, un liderazgo que incomoda


Hay cristianos no católicos que aseguran que los cristianos tenemos una sola cabeza y que no es el Papa sino Cristo, pensando que nosotros decimos lo contrario. La ignorancia es atrevida
El Catecismo de la Iglesia Católica dice con toda claridad y como siempre sustentado en la Palabra lo siguiente:
753 En la Biblia encontramos multitud de imágenes y de figuras relacionadas entre sí, mediante las cuales la Revelación habla del misterio inagotable de la Iglesia. Las imágenes tomadas del Antiguo Testamento constituyen variaciones de una idea de fondo, la del "Pueblo de Dios". En el Nuevo Testamento (cf. Efesios 1, 22; Colosenses 1, 18), todas estas imágenes adquieren un nuevo centro por el hecho de que Cristo viene a ser "la Cabeza" de este Pueblo, el cual es desde entonces su Cuerpo. En torno a este centro se agrupan imágenes "tomadas de la vida de los pastores, de la agricultura, de la construcción, incluso de la familia y del matrimonio"
754 "La Iglesia, en efecto, es el redil cuya puerta única y necesaria es Cristo (Juan 10, 1-10). Es también el rebaño cuyo pastor será el mismo Dios, como él mismo anunció (Isaías 40, 11; Ezequiel 34, 11-31). Aunque son pastores humanos quienes gobiernan a las ovejas, sin embargo es Cristo mismo el que sin cesar las guía y alimenta; Él, el Buen Pastor y Cabeza de los pastores (cf. Juan 10, 11; 1 Pedro 5, 4), que dio su vida por las ovejas (cf. Juan 10, 11-15)".
Es innegable sin embargo que todas estas iglesias y sectas tienen un “pastor”, en términos comunes, una cabeza visible, no se gobiernan solos, se congregan en torno a un pastor humano que los remite o los debería remitir a Cristo a través de la predicación de la Palabra como en nuestro caso lo hace el Papa Francisco. Con ciertas diferencia fundamentales.
La historia universal refiere que la iglesia nuestra se remonta hasta Pedro, apóstol directo de Jesucristo a quien Jesucristo le encomendó apacentar a las ovejas. De entre los Doce apóstoles destacan en el N.T, Pedro, Santiago y Juan (Marcos 5,37; Mateo 17,1; Gálatas 2,9). Pero es indudable la primacía de Simón Pedro: Se nombra siempre de primero en la lista de los Doce (Marcos 3,16-19; Mateo 10,2-4; Lucas 6,13-16; Hechos 1,13) o se dice “Simón y sus compañeros” (Marcos 1,36; Marcos 16,7); él proclamó la mesianidad de Jesús (Marcos 8,29; Juan 6, 68).
El cambio de nombre de Simón a Kefas (piedra, o Pedro), es indicativo de una misión especial (Juan 1,42). De entre los Doce cimientos de la Iglesia, destaca él como cabeza visible (Mateo 16,18); la promesa de autoridad conferida a los Doce (Mateo 18,18), se le da a él de una manera especial (Mateo 16,19). Jesús pidió por él para que su fe no decayera, y para que fortaleciera la de sus hermanos (Lucas 22,32). Aún después de la triple negación, Pedro le ratifica su amor a Jesús resucitado, y Jesús le encomienda tres veces que apaciente su rebaño (Juan 21,15-17).
Él dirigió la elección de Matías, sustituto de Judas (Hechos 1,15-24), y la primera predicación pública sobre Jesús (Hechos 2,1-40); los creyentes lo estimaban mucho (He 5,15). Recorría todos los lugares donde había creyentes (Hechos 9,32). Presidió la primera asamblea en Jerusalén de la cual se emanó un decreto que aclaraba algunas dudas prácticas relativas a la Ley de Moisés (Hechos 15,1-29). Gracias a esta primacía, Pablo, ya convertido, viaja a Jerusalén para entrevistarse con Pedro, con él permaneció quince días (Gálatas 1,18), sintiéndose libre para corregirlo cuando lo consideró necesario (Gálatas 2,11-16).
En el “Credo” o profesión de fe, decimos que creemos en la Iglesia Católica. Al principio, a los discípulos de Jesús se les llamaba “creyentes” (Hechos 2,44), o “Iglesia” (Hechos 8,1), o “los del camino” (He 9,2); “En Antioquía, fue donde por primera vez los discípulos recibieron el nombre de Cristianos.”(Hechos 11,26). En el año 110 es la primera vez que se le llama Católica a la Iglesia cristiana: “Donde está el obispo, allí debe estar el pueblo, así como donde está Cristo Jesús, está la Iglesia Católica” y al menos desde el año 150 se le designa popularmente así.
La palabra “Católica”, viene del griego “Katholon” y significa “universal”, hace referencia al mandato del Señor de evangelizar a todos los pueblos (Marcos 16,15). “Católica es el nombre propio de esta santa Iglesia, la madre de todos nosotros, que es la esposa de nuestro Señor Jesucristo”.
La Iglesia Católica posee una autoridad jerárquica desde tiempos apostólicos: Obispos sucesores de los apóstoles, presbíteros y diáconos. Pedro y Pablo inician la Iglesia de Roma con su martirio allí, desde entonces el obispo de Roma hace las veces de Pedro. Es el presidente de la comunión eclesial.
Su tarea, como la de Pedro, es de liderazgo, de vigilancia y tiene derecho a intervenir con su palabra cuando lo requiera la fe eclesial. Papa, es una palabra de origen griego que significa “padre”. Se aplica al sucesor de Pedro a partir de San Marcelino, sucesor Nº 29, mártir en el año 304. La palabra “padre” tiene aquí el sentido de paternidad en la fe que utilizaba san Pablo en la Biblia (1 Corintios 4,15; 2 Corintios 6,13; 1 Tesalonicenses 2,11). El Papa Francisco es el sucesor de Pedro Nº 266.
Adicionalmente el papa Francisco cuenta con un liderazgo indiscutible que no le pueden negar ni sus enemigos, este liderazgo fue demostrado en la reciente visita del Papa Francisco a Estados Unidos de donde provienen la mayor cantidad de iglesias cristianas no católicas de nuestro continente. Y esto parece que les incomoda a muchos. Típico caso de todos los liderazgos.