jueves, 18 de febrero de 2016

Cincuenta años sí es algo


"Disculpen que hable un poco de mí, pero soy la persona que más cerca tengo de mí, la que más conozco y además la que más amo" Miguel de Unamuno citado por Facundo Cabral. No puede ser de otra forma si nos tomamos en serio la frase de "amar al prójimo como a nosotros mismos"
Decía Carlos Gardel que veinte años no es nada, pero cincuenta sí.
Y yo agradezco al Dios de la Vida, la vida que he vivido; y quiero honrarlo por los años que me quedan por vivir. Prometo firmemente no andar diciendo, que tengo juventud acumulada, o tapando mis canas y ocultando los años. Cada etapa es tan bella y como decía Quino, el de Mafalda “la mejor edad es la que tenemos en este momento”
Cumplo 50 pero no tengo 50, como leí hace poco, nadie tiene los años ya vividos, esos los tuvimos y ya pasaron y ni Dios que es Todopoderoso puede cambiar ese pasado. Tengo los minutos, los días, las semanas, los años que me quedan por vivir, y según las estadísticas, con alguna excepción, después de los 50, lo que años nos quedan por vivir son menos que los que hemos vivido.
Si Dios me concediera volver a mi pasado para pintar de nuevo los trazos de mi vida en una página en blanco, volvería a vivir lo que he vivido.
Escogería a la misma familia, las mismas amistades, viviría con gusto toda mi vida, incluso las enfermedades, el cáncer, las depresiones, perdería otra vez mi oído izquierdo y aceptaría con gusto el mismo obispo y los mismos superiores y aunque suene extraño, cometería los mismos errores y los mismos pecados, porque ellos me hicieron conocer al Dios misericordioso,
experimentar su ternura infinita y disfrutar del banquete del hijo pródigo, de su fiesta, de su capa, de su anillo y de sus sandalias y convertirme a la vez en un padre misericordioso que perdona, y que porque ha sufrido y ha superado el sufrimiento puede consolar a los que ahora se sienten abatidos.
Pero sobre todo, volvería a ser sacerdote, Jesús no pudo haber escogido mejor vocación para mí. No pudo haber sido tan malo mi pasado porque me trajo hasta aquí donde estoy y como soy, imperfectamente feliz y con una paz que sólo puede ser fruto de su espíritu. Hoy puedo decir serenamente: Por todo lo que ha sido “Gracias” y por todo lo que vendrá (y esto me cuesta un poquito) “Amén”. Mi pasado a la misericordia de Dios, mi futuro a su providencia y yo me animo a vivir el presente agarrado de su mano.
Comparto con ustedes EN PAZ
del poeta mexicano Amado Nervo, fallecido el año en que nació mi papá
“Muy cerca de mi ocaso, yo te bendigo, vida,
porque nunca me diste ni esperanza fallida,
ni trabajos injustos, ni pena inmerecida;
porque veo al final de mi rudo camino
que yo fui el arquitecto de mi propio destino;
que si extraje las mieles o la hiel de las cosas,
fue porque en ellas puse hiel o mieles sabrosas:
cuando planté rosales, coseché siempre rosas.
...Cierto, a mis lozanías va a seguir el invierno:
¡mas tú no me dijiste que mayo fuese eterno!
Hallé sin duda largas las noches de mis penas;
mas no me prometiste tan sólo noches buenas;
y en cambio tuve algunas santamente serenas...
Amé, fui amado, el sol acarició mi faz.
¡Vida, nada me debes! ¡Vida, estamos en paz!”