lunes, 29 de junio de 2015

Frases de San Agustín




SAN AGUSTÍN 354-430 dC Obispo de Hipona
FRASES DE SAN AGUSTÍN:
1. “Dios, de quien alejarse es morir, con quien estar es vivir y a quien volver es resucitar
2. “Dios de quien huir es caer, a quien volver es levantarse, en quien apoyarse es estar seguro”
3. “Dios no te ama porque tú seas bueno, sino porque Él es bueno, y amándote te hace bueno”
4. "Todo hombre bueno es libre aunque esté preso, todo hombre malo es esclavo aunque esté libre" 5. “Ama y haz lo que quieras”
6. "Puedes estar seguro: Dios no te abandona, a no ser que tú lo abandones primero"
7. “Hombre soy y nada de lo humano me es ajeno”
8. “Dentro de cada persona hay una guerra civil”
9. “La ignorancia más refinada es la ignorancia de la propia ignorancia”
10. “Cuanto más curiosa se vuelve una persona por conocer la vida ajena, más perezosa se vuelve para mejorar la suya”
11. “El reconocimiento de la propia ignorancia es la primera prueba de la inteligencia”
12. “Mientras haya ganas de luchar, hay esperanza de vencer”
13. “¿Quieres tener a Dios de tu parte? Es muy sencillo: ponte tú de parte de Dios”
14. “Si quieres que Dios te escuche, escúchale tú primero”
15. “Qué fácil es alabar a Dios cuando todo va sobre ruedas. Qué cómodo blasfemar cuando tienes problemas”
16. “Ama y di lo que quieras”
17. “Ser cristiano no es conquistar a Cristo sino dejarse conquistar por Él”
18.“¿De qué te vale llamarte cristiano, si no vives como tal. Muchos se llaman cristianos pero no lo son en sus obras. En su vida, en su moral, en su fe, en su esperanza y en su amor son distintos a lo que proclama su nombre”
19."No se puede vencer si no se lucha. No pedimos a Dios que nos quite las tentaciones, sino que no nos deje caer en ellas"
20. "El dolor es la prueba de que has perdido algo, pero al mismo tiempo de que no lo has perdido todo"
21. “Haz lo que puedas. Dios no te pide más”
22. “Nos hiciste, Señor,  para ti, e inquieto estará nuestro corazón hasta que descanse en ti”
23. “Hay quienes se afanan más por discutir que por buscar la verdad. Su meta no es la verdad sino su propio triunfo”
24. “Es mejor un pecador humilde que un santurrón soberbio”
25. “La fe es creer lo que no vemos, y el premio de la fe es ver lo que creemos”
26. “No hay razón para una tristeza duradera, donde hay seguridad de una felicidad eterna”
27. “No se puede eliminar la propiedad privada, eliminemos más bien el afecto privado que a ella nos ata”
28. “No se alaba en el pobre su pobreza, sino su humildad, ni se condena en el rico su riqueza, sino su soberbia”
29. “El que te creo sin ti, no te salvará sin ti”
30. “Ser líder no consiste en estar por arriba, sino en ir por delante”
31. “Una cosa es un buen gobernante y otra, un gobernante populista. El primero busca la rectitud, el segundo busca los aplausos”
32. “Si tienes entrañas de pastor no deben asustarte tus espinas”
33. “Me asusta lo que soy para ustedes, me consuela lo que soy con ustedes. Ara ustedes soy obispo, con ustedes soy hermano”
34. “Para ser un buen orador hay que ser un buen orante”
35. “No aceptes puestos de gobierno si no estás capacitado para ellos”
36. “Procura progresar siempre, no importa los años que tengas”
37. “La medida del amor es amar sin medida”
38. “Donde reina la amistad no existe necesidad”
39. “Si el amor es compartido, disminuye lo sufrido”
40. “No te des golpes de pecho sin corregir el mal hecho”
41. “Es incapaz de regir quien no sabe corregir”
42. “Conócete, acéptate, supérate”
43. “Dios no permitiría el mal sino por la capacidad que tiene de transformarlo en bien”
44. “Cuando un hombre descubre sus faltas Dios las cubre; si las esconde Dios las descubre; si las reconoce Dios las olvida”

45. En lo esencial, unidad; en lo dudoso, libertad; en todo, caridad

viernes, 19 de junio de 2015

Donde está tu tesoro, ahí estará tu corazón


SABOREANDO LA PALABRA:
EVANGELIO DE HOY Mateo 6, 19-23
*En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: "No acumulen ustedes tesoros en la tierra, donde la polilla y el moho los destruyen, donde los ladrones perforan las paredes y se los roban. *Más bien acumulen tesoros en el cielo, donde ni la polilla ni el moho los destruyen, ni hay ladrones que perforen las paredes y se los roben; *porque donde está tu tesoro, ahí también está tu corazón.
*Tus ojos son la luz de tu cuerpo; de manera que, si tus ojos están sanos, todo tu cuerpo tendrá luz. Pero si tus ojos están enfermos, todo tu cuerpo tendrá oscuridad. *Y si lo que en ti debería ser luz, no es más que oscuridad, ¡qué negra no será tu propia oscuridad!"
Palabra del Señor.
Ya sabes que lo más importante no se puede comprar con dinero: el amor, la esperanza, la paz, la fe, la familia, el hogar, la alegría. El Evangelio no dice que no trabajes o que no prosperes, sino que no acumules, que no pongas tu corazón, esto es, tu pasión, tu obsesión o la mayor parte de tu tiempo, en cosas que al final de la cuentas no te hacen mejor persona. Lo que eres no está definido por lo que "tienes". Además mientras más cosas "acumulas" más esclavo te vuelves de esas cosas y pierdes libertad. No vales más porque tengas más cosas. Lo que eres, si quieres ser alguien realmente valioso y no simplemente útil, se cultiva con paciencia, con la práctica continua de las virtudes y de los valores, con relaciones de fraternidad y oración.
El valor de tu persona, estará determinado por el sitio donde colocas tu corazón. Por eso la frase: Donde está tu tesoro ahí estará tu corazón. Tu corazón, entendido como la sede de tus sentimientos, afectos y voluntad, no está en tu cuerpo, está en aquello que amas que puede estar a kilómetros de distancia. A nuestro "corazón" le pueden caber infinitas cosas, pero si pones a Dios y su Reino en el primer lugar de tu corazón, todas las demás cosas ocuparán el lugar que les corresponde, nadie ni nada se convertirá en ídolo, en obsesión, porque en la sede principal del tuyo estará quien realmente se lo merece, el Rey de Reyes y Señor de Señores. Cada mañana pon al Señor como prioridad. Puedes decirle junto a tus oraciones habituales esta de San Ignacio de Loyola:
Toma, Señor y recibe toda mi
libertad, mi memoria,
mi entendimiento y toda mi voluntad,
todo mi haber y mi poseer.
Tu me lo diste, a ti,
Señor, lo torno, todo es tuyo,
dispón de mí según tu voluntad.
Dame tu amor y gracia que eso me basta.
AMÉN. San Ignacio de Loyola
Y recuerda, busca primero el Reino de Dios y su justicia y todo lo demás se te dará por añadidura. Mateo 6,33. (El segundo trozo sobre los ojos lo comento en otro momento) Dios los bendiga. Nos vemos en el corazón de Cristo.

miércoles, 3 de junio de 2015

Ni sumiso, ni callado, ni resignado


Existen palabras comunes en nuestro vocabulario de creyentes que mal utilizadas han frenado cualquier intento de cambio y renovación en la iglesia y en la sociedad.
HUMILDAD: Que se define como el conocimiento y aceptación de los límites y debilidades, se ha utilizado erróneamente como sinónimo de humillación o de sumisión. A más de un alumno inteligente y destacado, con intervenciones espontaneas, claras, libres y auténticas lo han mandado a callar diciéndole "Sea humilde", que es algo así como "no destaque", "no brille", "sea mediocre". Recuerdo el relato de la serpiente que perseguía a la luciérnaga no porque le interesara comérsela sino simplemente porque brillaba. Santa Teresa decía que Dios le había revelado que humildad es "Andar en verdad" ante Dios y ante la gente, es decir sin máscaras. Ella, reformadora y rebelde fue catalogada en su tiempo por las autoridades religiosas como: "Monja Inquieta y andariega, desobediente y contumaz."
PRUDENCIA: Cuyo significado religioso es la "Virtud cardinal del catolicismo que consiste en discernir y distinguir lo que está bien de lo que está mal y actuar en consecuencia." Se ha utilizado como sinónimo de "no diga", "no critique", "no denuncie", cuando al contrario, según la definición católica de esta virtud, si algo está mal sería imprudente no denunciarlo.
RESIGNACIÓN: Cuántas veces hemos escuchado esta palabra fatídica: resígnese, aguante, no luche, no cambie, acepte lo que le tocó, sufra aquí para ser feliz en el más allá, todo lo que pasa es porque Dios lo quiere. Por eso monseñor Helder Cámará, obispo de Recife "Brasil" y en proceso de beatificación, decía: "Nos sometemos a la voluntad de Dios, no a la voluntad de los hombres", como una forma de decir que no todo lo que pasa es voluntad de Dios. Esta palabra debería quedar excluida del vocabulario católico. Lo dice el padre Ignacio Larrañaga, sacerdote y maestro espiritual de multitudes recientemente fallecido: "Resignación no es una palabra cristiana sino estoica... (filosofía que consistía en aguantarlo todo sin quejarse ni tratar de cambiar las cosas)... la palabra cristiana es la ESPERANZA. "La cruz de Cristo no es "la resignación" antes de tiempo. Al contrario, es el resultado de no haberse resignado nunca." José Ignacio Gonzalez Faus S.J
Esto se aplica, por supuesto, a las sociedades también "Los sumisos, los mansos, los indiferentes, los sufridos, los resignados, son la masa, la muchedumbre, que con su pasividad, su modorra y su falta de carácter, hacen lento y doloroso el avance de las sociedades" Ricardo Flores Magón. "Los pueblos rebeldes caminan hacia la libertad, los sumisos hacia la esclavitud" Librado Rivera
Dios nos conceda la santa rebeldía y la santa insumisión que el Espíritu Santo ha regalado a los grandes reformadores de la iglesia y el mundo. Amén

viernes, 22 de mayo de 2015

Elegidos desde la eternidad para servir

(Meditación 20 de Mayo del 2015) para los seminaristas del Seminario mayor Divina Pastora de Barquisimeto p. Jesús Genaro Pérez. Seminario Divina Pastora

Aunque la palabra elección es perfectamente válida como veremos en los siguientes textos bíblicos, prefiero la palabra vocación. Se puede elegir cualquier objeto, pero solamente las personas podemos ser “vocacionadas”. La palabra “vocación” implica dos cosas:

1. Un llamado (elección): Dios nos llama por nuestro propio nombre: “Jaire María”, “Saulo, Saulo”, “Tu eres Pedro”
2. Y una misión: Guiar un pueblo, ser profeta, extender el Reino

Textos bíblicos
Los siguientes textos bíblicos explican muy bien el título de esta meditación:
“Antes que te formaras en el seno de tu madre ya te conocía, antes de que tú nacieras yo te consagré y te destiné a ser profeta de las naciones” Jeremías 1,5 
“En Cristo Dios nos eligió antes de que creara el mundo para estar en su presencia santos e irreprochables ante Él por el amor” Efesios 1,4
“Ustedes no me eligieron a mí, he sido yo quien los eligió a ustedes y los preparé para que vayan y den fruto y ese fruto permanezca.” Juan 15,16

Estructura de los relatos vocacionales:
Todo relato vocacional, pero también toda experiencia vocacional auténtica tiene cuatro etapas perfectamente identificables

1. Iniciativa de Dios: Fui yo quien los elegí a ustedes. Nuestra vocación no es una elección nuestra, es una elección de él. Y se parece más a una seducción, a un enamoramiento de parte de Dios que a un reclutamiento: “Me ha seducido Señor y yo me dejé seducir por ti, me has forzado y has sido más fuerte…” Jeremías 20,7 Y a nosotros nos toca responder con amor, y avivar continuamente esa llama. Solo los enamorados (Mateo 19,12) pueden renunciar a otros amores: “Hay quienes por amor al Reino de los cielos han descartado la posibilidad de casarse”. De hecho todo el problema de los vocacionados, religiosos, sacerdotes y casados es por falta de enamoramiento, el que no está enamorado cuando no tiene problemas se los inventa. No en vano los grandes místicos, mujeres y hombres llaman a Dios “El Amado” y utilizan expresiones similares al Cantar de los Cantares. Esa seducción fue expresada en el famoso relato vocacional atribuido a San Agustín

Tarde te amé hermosura siempre antigua y siempre nueva, tarde te amé. Y he aquí que tú estabas dentro de mí y no fuera. Por fuera te buscaba y deforme como era me lanzaba sobre esas cosas hermosas que tú creaste. Tú estabas conmigo pero yo no estaba contigo. Llamaste y exclamaste y rompiste mi sordera, brillaste y resplandeciste y fugaste mi ceguera. Exhalaste tu perfume y respiré y siento hambre de ti. Me tocaste y abraseme en tu paz”

2. Las dudas del vocacionado:
Las dudas del vocacionado se resumen en dos. La primera es ¿Por qué a mí?, la segunda es ¿Seré capaz?. A la primera pregunta ¿Por qué a mí? La respuesta es porque sí. No por apariencias, no por posición social, no por coeficiente intelectual, no porque lo merezcas. Lo expresa magistralmente Santa Teresita de Lisieux en la introducción de su biografía:

“Antes de ponerme a escribir, me he arrodillado ante la imagen de María (la que tantas pruebas nos ha dado de las predilecciones maternales de la Reina del cielo por nuestra familia), y le he pedido que guíe ella mi mano para que no escriba ni una línea que no sea de su agrado. Luego, abriendo el Evangelio, mis ojos se encontraron con estas palabras: «Subió Jesús a una montaña y fue llamando a los que él quiso, para que estuvieran con Él (y enviarlos a predicar)» (San Marcos 3, 13-14).”  He ahí el misterio de mi vocación, de mi vida entera, y, sobre todo, el misterio de los privilegios que Jesús ha querido dispensar a mi alma.
ÉL NO LLAMA A LOS QUE SON DIGNOS, SINO A LOS QUE ÉL QUIERE, o, como dice san Pablo: «Tendré misericordia de quien quiera y me apiadaré de quien me plazca. No es, pues, cosa del que quiere o del que se afana, sino de Dios que es misericordioso» (Romanos 9, 15-16)

En el texto de Marcos encontramos en dos breves versículos, el significado de la vocación cristiana: “Llamó A LOS QUE QUISO, para que estuvieran (Comunidad) con ÉL (Intimidad con Cristo) y enviarlos a predicar y expulsar demonios (Misión)

Respecto a la segunda pregunta: ¿Seré capaz de enfrentar los retos que implican mi vocación?. No, ningún vocacionado lo fue por su propia capacidad. Las excusas sobran en la Biblia y en la historia de la Iglesia de todos los tiempos.

Abraham: “Soy muy viejo”; “Moisés: Me cuesta hablar”; Jeremías “Soy muy joven”; Ezequiel: “He pecado con mi boca”; San Pablo era un perseguidor de la Iglesia, Pedro un cobarde traicionero, los discípulos eran ambiciosos y peleaban por los primeros puestos. Los más grandes santos fueron primero grandes pecadores y encabezando la lista, San Agustín quien rindió cuentas de sus pecados en sus “Confesiones” escritas, y luego San Francisco, el alma de las fiestas locas de la juventud de Asís, seguido por San Ignacio de Loyola, el mundano y seductor enamorado en busca de gloria militar, y Santa Teresa de Ávila, enemiguísima de ser monja y enredada y distraída con sus amoríos y vanidades, durante 20 años, una monja acostumbrada a la rutina vacía en su vida religiosa.

3. La gracia de Dios:
Dios reviste al vocacionado con los dones y capacidades necesarios para su misión como podemos constatar en la historia de los personajes mencionados. “Dios no te ama (pongamos “llama”) porque tú seas bueno, sino porque Él es bueno (porque quiere) y amándote te hace bueno (te hace capaz)” San Agustín. Dios no llama a los perfectos, perfecciona a los que llama, no llama a los santos, santifica a los que llama. “No creo haber conseguido la meta ni me considero ya perfecto, sino que prosigo mi carrera hasta conquistar, siendo y conquistado por Cristo. No hermanos yo no creo haber conseguido la meta, sino que olvidando lo que dejé atrás me lanzo hacia adelante, puestos los ojos en Cristo…” Filipenses 3,12-14 “Sé pasar privaciones y vivir en la abundancia, estoy entrenado para todo y en todo momento, a estar satisfecho o hambriento, en la abundancia o en la escasez. Todo lo puedo en Cristo que me fortalece. Filipenses 4,12-13

4. Misión:

La iglesia corre el riesgo de vivir para contemplarse a sí misma, o vivir mirando al cielo como los discípulos el día de la ascensión del Señor. Unos ángeles se les acercaron para decirles: “Varones Galileos, qué hacen ahí parados mirando al cielo.” Hechos 1,11 Sin servicio la vocación está incompleta, somos elegidos para servir, no a nosotros mismos ni siquiera a la iglesia, sino al Reino de Dios, eso sí, en la Iglesia y desde la Iglesia, pero al Reino de Dios, oliendo a ovejas y codeándonos con los otros miembros del Pueblo de Dios, con distintas vocaciones, pero también elegidos y llamados desde la eternidad para dar fruto y fruto abundante y ser irreprochables ante Él por el amor.

sábado, 18 de abril de 2015

La Cinta de la Vida


Un maestro tomó una cinta de 100 centímetros y le dijo al discípulo que siempre vivía preocupado y quejándose:
Esta cinta es tu vida ¿Cuántos años piensas que vas a vivir?.
Este le respondió: Por lo menos 80 años.
El maestro midió la cinta hasta los 80 centímetros y con una tijera cortó el resto. De inmediato le preguntó: ¿Cuántos años tienes?
Este le respondió:30 años.
El maestro cortó con la tijera 30 centímetros y mostró al discípulo la cinta reducida y le dijo: Suponte que realmente llegaras a vivir el tiempo simbolizado en este corto pedazo ¿Cómo piensas vivir ese resto de tu vida?.
El discípulo cayó en la cuenta de que había perdido mucho tiempo en quejas, discusiones y sufrimientos innecesarios, y que la vida es tan corta y pasa tan pronto que hay que vivirla plenamente, amando, creciendo, aprendiendo y disfrutando al máximo cada milímetro que se nos permite vivir.

miércoles, 18 de marzo de 2015

Tengo derecho a decir que NO



Cuaresma es tiempo de trabajar nuestros defectos y uno de los que estoy trabajando, es aprender a decir que “no” sin sentirme culpable. Un día paseando por una de las calles de nuestro país, no recuerdo dónde, me detuve a ver a través de la vidriera de una librería. Como si me hablara directamente, leí el título de un libro que se quedó grabado en mi memoria: “No diga SÍ cuando quiera decir NO.” En ese momento no leí el contenido. No era necesario, el título era tan sencillo, pero produjo en mí una sensación de liberación que perdura hasta hoy. Había llegado en el momento justo. Puesto que Jesús dijo en el Evangelio: “Por sus frutos los reconocerán”, un fruto tan bueno como el que produjo este título en mi vida debía venir de un árbol bueno. EL asunto es que en el disco duro de muchos personas, un cristiano “nunca debería decir que no”. Se nos han enseñado canciones como: “Digo sí, sí, sí” o que María “Dijo sí y no preguntó por qué”, sin más explicaciones. Por cierto que María no preguntó por qué pero si preguntó por lo menos ¿Cómo podrá ser esto? Sin embargo Jesucristo dijo claramente: “Digan SÍ cuando es SÍ y NO cuando es NO, todo lo demás lo añade el demonio” Mateo 5,37. En ese pasaje Jesús no solo invita a los cristianos a ser asertivos sino también a “no dar explicaciones”. Se atribuye a Oscar Wilde esta frase: “Nunca des explicaciones, tus amigos no las necesitan, tus enemigos no las creen”

Tengo un amigo a quien llamo 800-Ronald. Él y su familia son parte de mis amigos. Es un hombre sumamente servicial y me ha ayudado de una forma incondicional y efectiva en muchas ocasiones, pero como le cuesta decir que no, se compromete de tal manera, que muchas veces, termina dejando colgados o negados u olvidados a quienes esperábamos su ayuda. El que mucho abarca poco aprieta.

Decir que sí, no porque quieras y puedas hacer lo que te piden, sino por complacer a alguien o por miedo a perder su amistad, o su amor, es no sólo un atentado contra tu autoestima sino un generador de Stress y de incomodidad que desgasta a cualquiera. La gente que te ama jamás te presionaría a hacer algo que no quieres hacer, al menos que seas un niño y se trate de algo que tenga que ver con tu salud o educación. ¿Aceptas comer algo que te desagrada por temor a decir que no? ¿Aceptas una relación de pareja tormentosa o maltratadora por temor a perder a esa persona que a duras penas te alivia un poquito la soledad? ¿Te cargas de cruces ajenas no para ayudar a llevarlas sino cargándolas en lugar de la otra persona o, es más,  intentando morir en cruces que no son tuyas siendo que Jesús te dijo que para seguirlo a Él tenías que llevar TU Cruz.

Si decir que no, es difícil para alguno de ustedes, tanto más lo es para un sacerdote. La gente se hace expectativas falsas acerca de uno. Si ya han tenido decepciones con otros sacerdotes y te agarran en esos días en que en realidad no puedes más, se van pensando cosas como que: todos son iguales, yo pensé que eras mi amigo, con razón la gente se mete en otra religión, más nunca vengo a esta iglesia, él que se la da de santico… y pare de contar.  Es Cierto que soy un servidor público pero como todo ser humano tengo mis límites: No puedo visitar todos los enfermos que quisiera por ejemplo y sin embargo lo he hecho en los cuatro puntos cardinales de esta ciudad como lo hice cuando viví en Caracas. A algunos santos, Dios les concedió el don de estar en dos sitios al mismo tiempo (don de la bilocación). Yo no llego a eso.

Sin embargo, además de las necesidades básicas de todo ser humano, comer, dormir, y hacer mis necesidades fisiológicas, confieso, oro, celebro misas, bautizos, matrimonios, algo el mercado de lo que encuentro, pago recibos, leo la Biblia, noticias y otros libros de crecimiento espiritual, tengo familia, tengo amigos incluyendo un perro, preparo mis predicaciones, charlas y clases, publico en facebook, instagram, twitter y blog, y trato de contestar las preguntas y consultas a veces larguísimas por mensajes privados hasta altas horas de la noche.

Permítanme ser más explícito.  Tengo mis criterios claros acerca por ejemplo de la estética o la decoración de mi iglesia. Mucha gente con muy buena intención quiere regalarme imágenes para colocarlas en mi iglesia y además se creen con el derecho a elegir el sitio dónde la quieren poner. Hasta el Gobernador una vez le regaló a todas las iglesias una imagen de la Divina Pastora, con la plaquita que decía el nombre del donante, cuando yo vi lo terriblemente espantosa que era, la regalé de inmediato por supuesto. Tengo el criterio de “más imágenes NO”, bellas o feas. Al menos que me regalen la Divina Pastora o la Piedad de Miguel Ángel original, cosa que no va a ocurrir.

Me parece un absurdo por ejemplo que existan personas que quieran hacer un bautizo “privado” para sus hijos. Cuando un niño nace biológicamente, se recibe en su familia de sangre, pero cuando nace para la fe se recibe en la familia cristiana. Y esta regla la aplico hasta para mi propia familia. A mis sobrinas nietas las he bautizado en compañía de los demás niños el sábado que ha tocado hacerlo. Se han visto casos como: Padre, cásenos en la playa, mientras nos tiramos en paracaídas, disfrazado de Batman etc. y ya está fuerte.

Estoy a punto cambiar de nuevo mi número de celular privado, (hay uno de la iglesia), que con la mejor intención se ha convertido en el de medio Barquisimeto. Con la mejor intención significa: Yo no le doy su número a nadie padre, pero en vista que se trata de mi madre, mi hijo, mi esposa, mi amigo, mi abuela, mi suegra, mi párroco, mi amante se lo di.  Reconozco que yo pensando bien de alguna persona he dado mi número y al final me encuentro con acosadoras (es) de todos los tipo que usted se pueda imaginar.

Tengo muy claros mis deberes pero también tengo muy claros mis derechos. Tengo derecho a no comer lo que usted quiere que yo coma, a no visitar a su familiar porque tengo a otros más graves que el suyo, tengo derecho a no aceptar su solicitud de facebook o a bloquearlo si así lo considero, tengo derecho a no bautizar a su hijo en privado no me importa que usted sea la mamá de Tarzán. Tengo derecho a regalar lo que usted me regala porque una vez que es mío y veo a alguien que va a ser más feliz que yo me desprendo de eso. Tengo derecho a poner la foto de perfil que me de la santísima y reverendísima gana de poner, lo mismo que las publicaciones que considere pertinentes en las redes sociales. No pierdo tiempo intentando contentar a todos, ni siquiera Dios lo ha conseguido.

Así que si le digo que NO, por la razón que sea, tal vez usted pueda enojarse, cambiarse de religión, dejar de ser mi amigo, o aspirante a pareja, ese es su problema, no el mío, pero tengo derecho a decir que NO porque ya me leí el primer libro pero también el segundo que dice: “Cuando digo no, me siento culpable”, me sentía, ya NO.

Conozca los derechos de la persona asertiva: Tomados del libro "Cuando digo NO, me siento culpable". Manuel Smith

1. Tenemos derecho a juzgar nuestro comportamiento, nuestros pensamientos, y nuestras emociones, y a tomar la responsabilidad de su iniciación y de sus consecuencias.
2.  Tenemos derecho a no dar razones para justificar nuestro comportamiento.
3. Tenemos derecho a juzgar si nos incumbe la responsabilidad de encontrar soluciones para los problemas de otras personas.
4. Tenemos derecho a cambiar de opinión. Un sabio cambia de opinión, un tonto nunca
5. Tenemos derecho a cometer errores y a ser responsables de ellos.
6. Tenemos derecho a decir “No lo sé”
7. Tenemos derecho a tomar decisiones ajenas a la lógica
8. Tenemos derecho a decir “no lo entiendo”
9. Tenemos derecho a decir “no me interesa”

Buen provecho



viernes, 13 de marzo de 2015

Jesús de Nazareth de Zefirelli





JESÚS DE NAZARET DE FRANCO ZEFIRELLI.

Jesús de Nazaret se estrenó el 27 de marzo de 1977 en la cadena de televisión británica ITV. En con una duración de seis horas y 21 minutos. Fue dirigida por Franco Zeffirelli, y producida por Lew Grade a través de su compañía CCI Entertainment.  Zeffirelli coescribió el guion con Anthony Burgess y Suso Cecchi d'Amico. La música fue interpretada por la National Philharmonic Orchestra de Londres, bajo dirección y conducción del compositor Maurice Jarre. Se rodó en Túnez y Marruecos con un reparto de estrellas del cine, tanto europeas como estadounidenses entre los cuales se encuentran actores de la talla de Robert Powell en el papel de Jesús, Olivia Hussey como María, Yorgo Voyagis como José, Anne Bancroft como María Magdalena, Michael York como Juan el Bautista, Anthony Quinn como Caifás, Ernest Borgnine como el centurión, Claudia Cardinale como la adúltera, James Mason como José de Arimatea, Laurence Olivier como Nicodemo, Peter Ustinov como Herodes el Grande, Christopher Plummer como Herodes Antipas.

La idea de Zefferelli como director, fue directamente del Papa PabloVI, ya que se conocían cuando este era Arzobispo de Milán. Zeffirelli, católico practicante, se resistía en realizar el proyecto, entonces el Papa dio un ultimátum a la productora, “Si no es Zeffireli no se hace”, al director no le quedó más que ceder y embarcarse en el proyecto.

Entre las curiosidades de la película figuran una de las más extrañas exigencias que le  impuso el director a Powell, la de no pestañear en ninguna escena, excepto en las de la crucifixión. Esto fue exhaustivamente vigilado por el equipo de producción, por lo que muchas escenas tuvieron que repetirse varias veces. Esta no fue la única fijación del director: A diferencia de otras producciones sobre la vida del nazareno, el cineasta italiano evitó usar el color blanco en la vestimenta de los actores y los extras.

Dicen que encarnar a Jesús estigmatiza a los actores que toman el papel, quienes luego tienen severas dificultades para asumir otros papeles de importancia. Sin embargo, lo que le ocurrió a Powell se sale de toda lógica: por muchos años el actor no pudo usar pelo largo y barba simultáneamente, ya que la gente lo seguía en la calle pensando que se trataba del mismísimo Mesías. La producción, filmada en Túnez y Marruecos, obtuvo buenas críticas por parte de los expertos. El único país que la censuró fue Egipto.

El clima de compenetración con la película llegaba a ser tan fuerte que sus colaboradores rompían a llorar en algunas escenas como en el caso de la Última Cena. «Quiero pensar (decía Zefirelli) que había una energía fuera de nosotros, que era invocada para que se creara aquél momento sublime. Y en efecto es uno de los momentos más bellos y estremecedores del filme».


El director florentino contó que recibió ininterrumpidamente, desde el estreno de su película, cartas de agradecimiento o de simpatía por parte de miles de personas de todos los rincones del mundo, que se sintieron impresionadas y a menudo habían abrazado la vida religiosa tras ver su «Jesús de Nazaret».  Tras el estreno de la película el Papa Pablo Vi felicitó personalmente al autor del filme.



Los años y el público han transformado a la cinta "Jesús de Nazaret" en un clásico de Semana Santa, que cada año es seguida por miles de televidentes en estas fechas invariablemente por casi 30 años. Esto quedó ratificado en una encuesta que en el 2014 se realizó entre los lectores de Emol (empresa de cultura y espectáculos)  y en la que participaron más de ocho mil personas. De ellos, el 51% escogió a la megaproducción de Franco Zeffirelli como la cinta más seguida y representativa del ánimo de estos días, muy por delante de la más reciente "La pasión de Cristo" (13%) y de la superproducción "Ben-Hur" (12%).