sábado, 29 de junio de 2013

Muerto el líder no se acabó el movimiento






Qué hombres tan distintos y tan similares. Los dos de origen judío. Simón, (a quien Jesús puso el nombre de Pedro) nació en la provincia, en un pueblito cercano al marde Galilea; Saulo (quien cambió su nombre por el de Pablo cuando empezó sus viajes misioneros) nació en el extranjero, en Tarso de Cilicia. Pedro, un pobre pescador que a duras penas leía; Pablo un intelectual formado en la capital de Israel, Jerusalén, en la estricta observancia de la Ley Judía. Pedro y los demás apóstoles cometían continuamente errores en el campo de la religión que los estrictos fariseos criticaban duramente; Pablo, estricto cumplidor de los preceptos, de los rituales, de su religión.

Pedro había oído hablar de Jesús, pero conoció al Maestro a orillas del mar de Galilea, en un momento profundamente conmovedor, cuando Jesús tuvo la delicadeza de sentarse en su barca y luego concederle la gracia de recoger una abundante pesca, después de que su pericia y su trabajo de una noche entera le decían que había que lavar las redes e intentarlo otro día. Ese día cayó de rodillas ante el Señor y le pidió perdón por su incredulidad llorando amargamente ante sus pies.

Pablo había oído hablar de él, pero conoció al Maestro camino de Damasco, cuando perseguía a muerte a los seguidores de Jesús, a quienes consideraba una secta peligrosa del judaísmo que atentaba contra su propia religión. El Señor que había sido asesinado con el consentimiento de sus propias autoridades, se le apareció envuelto en una luz y le dijo "Yo soy Jesús a quien tú persigues", como si persiguiendo a la Iglesia lo perseguía a Él. Pablo cayó a sus pies y quedó en un "shock" emocional por varios días. (Hechos 9,1-12)

Pedro acompañó a Jesucristo por esta tierra en su vida pública, en sus momentos de gozo, de dolor, de gloria y de luz; escuchó sus enseñanzas en vivo y en directo, comió de su plato, lo vio realizar prodigios y sanaciones. En un momento de crisis, cuando el maestro fue sentenciado a muerte, no sé si por miedo o por decepción, lo negó, para después llorar, ahora si, amargamente arrepentido, por haber traicionado al Señor que lo había puesto como líder de su comunidad (iglesia, en griego) Mateo 16,15-19. Luego, el mismo maestro resucitado reafirmó su liderazgo diciéndole: "Apacienta mis ovejas" Juan 21,14-17

Pablo, después de un momento de crisis y de estar un tiempo en el desierto, fue a entrevistarse con el líder de la Iglesia que ya lo había recibido como miembro, al principio con reservas, para conocer personalmente al encargado humano del rebaño de su Señor. Cuán grande y conmovedor debió ser el encuentro entre estos dos frágiles gigantes, (Gálatas 2,18). Quince días redescubriendo en el encuentro, la grandeza de su Señor común, a quien amaban apasionadamente. Tuvieron sus diferencias y sus discusiones pero se amaban entrañablemente en Jesús.

San Pedro permaneció en Jerusalén, liderizando a su Iglesia hasta que viajó a Roma. Allí fue asesinado por orden de uno de los emperadores más mediocres y decadentes, Nerón. Este mismo personaje que junto con otros lamentables emperadores romanos se creía Dios, también mandó asesinar a Pablo, el gran apóstol, quien en tres viajes misioneros, por tierra y por mar, había anunciado el evangelio de Cristo, recorriendo 16.000 kilómetros y había escrito sus excelentes cartas a las comunidades creyentes, hasta llegar a Roma, preso por amor a Cristo. Los restos de San Pedro se encuentran debajo del altar donde el papa Francisco celebra misas de cuando en cuando, custodiado por las columnatas de Bernini que se alzan señalando una cúpula diseñada por Miguel Ángel Buonarrotti. Los restos de San Pablo se encuentran un poco más allá, también en Roma, en la Iglesia San Pablo Extramuros.

Nerón pensaba que asesinando a los principales líderes acabaría con la Iglesia de Cristo, que para el momento ya tenía rasgos de catolicidad (católica=universal). En los primeros años, cuando fuimos perseguidos por las autoridades religiosas judías, el maestro de san Pablo, Gamaliel, recordó al mismo tribunal judío que sentenció a Cristo, que todo movimiento humano insurrecto, se va dispersando hasta implosionar por luchas internas terminando en la nada, una vez que muere su líder. Y terminó diciendo: "Dejenlos en paz, que si esta obra es humana, pronto se acabará, pero si es de Dios, nada ni nadie podrá acabar con ella" Hechos 5, 34 y 38. Así se hacía eco sin saberlo de las palabras de Jesús "ni el mal ni la muerte podrán acabar con la Iglesia" Mateo 16,18 y "Yo estaré con ustedes hasta que se acabe este mundo"

En la pequeña Iglesia inicial, fundada por Monseñor Joao, donde celebro misa a diario cuando no lo hago en el gran templo anexo, edificado para multitudes, hay dos piedras que me recuerdan a Pedro y a Pablo. Una rústica que sirve de altar y una de mármol lisa de donde se proclama la palabra, y me impresiono, al constatar que todo este movimiento comenzó hace 21 siglos. Imperios, dictaduras militaristas o civiles de izquierda y derecha que antes se creían eternas ahora yacen enterradas bajo su propio orgullo. En cambio, la Iglesia, ha sido perseguida, difamada y atacada durante siglos por líderes religiosos y políticos, ateos y peudocristianos, incluso en nombre del libro que nosotros mismos recopilamos, la Biblia, y ni siquiera nuestras propias negaciones o pecados, como antes los de Pedro o las de Pablo, que son muchos, han acabado con esta comunidad santa y pecadora fundada por Jesucristo, y liderizada por piedras tan débiles que somos nosotros mismos. El 
Papa Bergoglio habló de tres mujeres en su homilía del 23 de marzo del 2015: una mujer inocente, Susana; una pecadora, la adúltera, y una pobre viuda necesitada. Y explicó que las tres, según algunos Padres de la Iglesia, son figuras alegóricas de la Iglesia: la Iglesia Santa, la Iglesia pecadora y la Iglesia necesitada”.





lunes, 24 de junio de 2013

La gente se fija en las apariencias


Aunque goza de una gran aceptación dentro y fuera de la Iglesia Católica, el papa Francisco se ha encontrado con severas críticas de un grupo de católicos conservadores que han puesto en duda su autoridad frontalmente.

Porque parece mentira, pero aún hoy, hay sacerdotes que han vaciado el contenido del evangelio quedándose en las formas, y en vez de ocuparse en predicar la Buena noticia del Reino, se han dedicado por ejemplo a escribir "normativas" en cuanto a las vestiduras que se pueden o no utilizar en un templo, al estilo de Calvino cuando en la Ginebra protestante decía los centímetros que debía tener una falda respecto al piso.

En mis 18 años de sacerdocio jamás le he dado importancia a esto, sin embargo hay sacerdotes que critican escotes, camisas sin mangas, tatuajes, bermudas, franelillas y hasta "jeans" olvidándose de aquellas palabras: "La gente mira las apariencias, pero Dios mira el corazón" 1 Samuel 16,7 Por lo que ven, el papa Francisco no sólo nunca le ha dado importancia a estas cosas, sino que en donde ha estado, le ha lavado los pies a quienes muchos considerarían indecentes.



sábado, 22 de junio de 2013

Cómo explicar a los niños la PRIMERA COMUNIÓN



Estimados niños y niñas, les voy a decir por qué estamos aquí hoy. Hace muchos años Jesús de Nazareth pasó haciendo el bien (Hechos 11,37-38), anunciando una buena noticia (eso significa la palabra Evangelio, Marcos 1,1) acerca de Dios y los hombres, a través de sus palabras y de sus obras, sanando a los enfermos, perdonando a los pecadores, liberando a la gente de todo tipo de mal.

Pero además Jesucristo entendió la necesidad que tenía la gente de una familia, de una comunidad (eso significa la palabra IGLESIA, Mateo 16,18), la familia de Cristo (de ahí viene la palabra "Cristianos" Hechos 11,26) y además de una familia universal (eso significa la palabra "Católica", Mateo 28, 18-20), o sea para todos los pueblos, para todas las razas, donde todos entraran, con la única condición de disponerse a ser mejores personas, con una misma fe, con una misma esperanza y con un mismo amor (Hechos 5,32)

Como toda familia necesita un PADRE, aunque sea adoptivo, Jesucristo nos regaló a su propio Padre, a PAPA DIOS y nos enseñó que era papá de todos al regalarnos el PADRE NUESTRO (Mateo 6,9-15)

Como toda familia necesita una madre, Jesús nos regaló a su propia madre a MARÍA (Juan 19,25-27), cuando estaba en la cruz, en la persona de Juan, el apóstol más joven, representante de esa familia que no era de sangre sino familia de espíritu. Un amigo muy famoso me dijo una vez que el hogar lo hace la mujer, un hogar sin mujer no es hogar, por eso la iglesia Católica no se parece tanto a un salón de conferencias sino a un hogar, porque tiene una mujer que además es MAMÁ de TODOS

Casi todas las familias tienen una casa y nosotros también la tenemos. Esa casa, la casa de la Iglesia, es un Templo material, grande o pequeño, pero ahí nos reunimos para encontrarnos como hermanos, para sentirnos juntos y darnos compañía. Este templo material es importante, pero más importante es que nos amemos. La casa la hacen los albañiles, el hogar lo hace el amor. Hay gente que tiene muchas casas pero no tienen un hogar, y hay gente que vive debajo de un puente, no tiene casa, pero tiene un hogar. La idea es que en la casa de la Iglesia encontremos un hogar

En cada casa hay una mesa, hasta en las más pobrecitas, así sea de Manaplás, o por lo menos un sitio donde la familia come, hay familias tan pobres que hay veces que comen poco o no comen nada, y cuando comen son muy felices y si se aman comparten lo poco que tienen. "Nosotros tenemos una mesa sagrada (un altar)" Hebreos 13,10

Jesucristo quiso que en esa mesa de la familia espiritual nunca faltara una comida común, quiso que todos comiéramos de un mismo PAN y bebiéramos de una misma COPA. A Jesucristo le parecía que comer juntos, ojalá todas las familias pudieran hacerlo, era la mejor forma de expresar la UNIÓN-COMÚN (esto significa la palabra COMUNIÓN)

Cuando somos muy pequeñitos no nos sentamos a comer todos con la familia, todo tiene su tiempo. Y aunque ya formamos parte de esa familia por el NACIMIENTO DEL BAUTISMO, para sentarnos a COMULGAR necesitamos saber que adquirimos un compromiso. El compromiso de amar a Dios sobre TODAS las cosas y al PRÓJIMO como a nosotros mismos y no de cualquier manera sino de esa forma en que nos enseñó JESUCRISTO. Ese compromiso lo aprendemos en le ENSEÑANZA del cristianismo (eso significa la palabra CATECISMO)

Cuando COMULGAMOS, hacemos una comunión con JESUCRISTO, quien en la ÚLTIMA CENA, no sólo nos enseñó cómo se hacía una misa, sino también que EL ESTABA EN ESE PAN (Lucas 22,14-20) y San Pablo dice que eso ocurre siempre que celebramos esa CENA en el nombre de Jesucristo. Pero también COMULGAMOS con los hermanos, puesto que todos comemos de un mismo PAN. (1 Corintios 10,16-25)

Al mismo tiempo nos comprometemos a tratar como hermanos a la gente que está afuera de la Iglesia, (MAteo 25,34-40) a los hombres y mujeres que no pertenecen a esta familia, para que aprendamos todos cuán necesario y qué sabroso es vivir como familia, en la paz, en la justicia, en la alegría y en el amor

viernes, 21 de junio de 2013

La trampa de la aprobación






I. APARENTE CONTRADICCIÓN:
En Mateo 5,14-16 Jesucristo dice:
"Ustedes son la luz del mundo: ¿Cómo se puede esconder una ciudad asentada sobre un monte? Nadie enciende una lámpara para taparla con un cajón; la ponen más bien sobre un candelero, y alumbra a todos los que están en la casa. Hagan, pues, que brille su luz ante los hombres; que vean estas buenas obras, y por ello den gloria al Padre de ustedes que está en los Cielos."

En este texto Jesús está consciente de la necesidad que tiene este mundo de personas luminosas que con sus buenas obras disipen la oscuridad de las tinieblas y así lo hace saber. Monseñor Helder Cámara Arzobispo de Recife, Brasil, decía: "Muchos no leerán otro Evangelio que tu vida". EL Salmo 111, dice: "El que es justo, clemente y compasivo, en las tinieblas brilla como una luz"

Pero es curioso como un capítulo después en Mateo 6,1-6 dice que no imitemos a los hipócritas que dan limosna, oran y ayunan "para que los vea la gente". Aparentemente hay una contradicción, sin embargo lo que critica Jesús en este segundo trozo es la búsqueda de aprobación de la gente en sus actos religiosos, más que la aprobación de Dios.

II. SINTOMAS DE LA BÚSQUEDA DE APROBACIÓN:
Todos nos sentimos bien cuando nos aprueban, el problema ocurre cuando "vivimos" o nos "desvivimos" para buscar la aprobación o nos desinflamos o deprimimos cuando no la tenemos. Jesucristo o el Papa Francisco son dos ejemplos extraordinarios de personas que no buscan la aprobación de los demás al hacer lo que hacen. Entre los síntomas de la búsqueda de aprobación se encuentran:

1. Te vistes, hablas, comes o haces cosas, no porque te gustan sino para complacer a los demás
2. Estudias una carrera que no te gusta para complacer a tus padres
3. Te sientes humillado por un comentario contra tu persona, como si la opinión de los demás sobre ti fuera más importante de lo que tú piensas sobre ti. (Comentario sobre tu peso, tu talla o actitudes)
4. Haces cosas par agradar a tus amigos o a tu pareja, aún en contra de tus principios o tus deseos para mantener la aprobación
5. Te vistes o te peinas de una manera llamativa para centrar la atención hacia ti
6. Te sometes a continuas cirugías para parecerte a alguien distinto de ti
7. Las presiones de un grupo político, asociación o bandas, te hacen cometer actos inadecuados a cambio de aplausos o aceptación
8. La obsesión por el dinero o el poder, la soberbia y el egocentrismo son también formas de buscar la aprobación

III. CONSECUENCIAS DE LA BÚSQUEDA DE ACEPTACIÓN
1. Pierdes tu originalidad. Recuerda que naciste original, no mueras como una copia
2. Pierdes tu camino. Así como el sol tiene para cada uno un rayo de luz distinto, así tiene Dios para cada uno un camino virgen
3. Puedes cometer actos en contra de tu conciencia o principios para complacer a otros

IV. QUÉ HACER PARA NO CAER EN LA TRAMPA DE LA APROBACIÓN
1. Desarrollar y consolidar una buena autoestima, para que el aplauso vaya por dentro
2. Orar pidiendo a Dios discernimiento acerca del camino que Dios tiene para ti
3. Recuerda que los cristianos estamos llamados a actuar según principios, convicciones, fe y conciencia y no para contentar o buscar la aprobación de personas, grupos o dirigentes

miércoles, 5 de junio de 2013

Contra quién luchamos



Efesios 6,10-17
10. Por lo demás, fortalézcanse en el Señor con su energía y su fuerza.
11. Lleven con ustedes todas las armas de Dios, para que puedan resistir las maniobras del diablo.
12. Pues no nos estamos enfrentando a fuerzas humanas, sino a los poderes y autoridades que dirigen este mundo y sus fuerzas oscuras, los espíritus y fuerzas malas del mundo de arriba.
13. Por eso pónganse la armadura de Dios, para que en el día malo puedan resistir y mantenerse en la fila valiéndose de todas sus armas.
14. Tomen la verdad como cinturón, la justicia como coraza;
15. tengan buen calzado, estando listos para propagar el Evangelio de la paz.
16. Tengan siempre en la mano el escudo de la fe, y así podrán atajar las flechas incendiarias del demonio.
17. Por último, usen el casco de la salvación y la espada del Espíritu, o sea, la Palabra de Dios.