lunes, 25 de julio de 2016

Mi cara cuando me dicen: No creo en los curas


1) Si la palabra "CREO" es sinónimo de Fe. Yo tampoco creo en los curas. Yo creo en Dios. El Credo de mi fe católica en ninguna parte dice Creo en los curas, o en los obispos o en el Papa.
2) Si la palabra "creo" significa "confiar". Es tan arbitrario y genérico como decir: No creo en los médicos, no creo en los carpinteros, no creo en los psicólogos. En todos los gremios hay gente honesta y deshonesta, buenos y malos profesionales. Y no es justo meter a todos en un mismo saco.
3) Si lo dices por malas experiencias, pienso que si para la salud del cuerpo, cuando no nos agrada una opinión médica, buscamos otra opinión y no renunciamos a la "medicina", cuanto más cuando se trata de la salud del espíritu
4) Si es una excusa para no "congregarte" en una iglesia y encontrarte con Dios sin comunidad, pues tienes derecho, pero no te llames "cristiano" porque Jesucristo quizo una comunidad. Su sueño fue una familia reunida en torno a una mesa donde se comparte el Pan. Y esa familia en la Biblia se llama Iglesia.
Un abrazo. Padre Chulalo.

El Pan de Dios


No entendía por qué Marcelo estaba llorando desconsoladamente después de la comunión ayer en la misa. Me acerqué a sus padres, Ronald y Lorena y les pregunté si Marcelo estaba aburrido o tenía sueño. La respuesta fue que Marcelo lloraba porque quería recibir "El Pan de Dios". Lo cargué y le expliqué que todo tenía su tiempo. Todavía aferrado a mí y llorando me decía: "Quiero el Pan de Dios". Mandé a pedir una hostia sin consagrar y le expliqué, que aunque no estaba consagrada, su deseo de comer el Pan de Dios sin duda había llenado de ternura el corazón de Dios. Qué hermoso sería que la gente deseara a Dios como Marcelo desea comer el "Pan de Dios"

Necesito tu abrazo


"Necesito un abrazo que me diga que las cosas están bien y que seguirán estando bien. Que me motive a seguir adelante y que me de las fuerzas para sobrepasar cualquier obstáculo. Un abrazo que me acompañe a cruzar esta montaña y a disfrutar del viaje.
Necesito un abrazo.
De esos abrazos verdaderos y sinceros donde no se juntan los cuerpos, se juntan las almas.
No quiero cualquier abrazo, si no ya hubiese encontrado uno, tiene que ser dentro de unos brazos puros, unos brazos con buena intención, con un toque de eternidad. Un abrazo que me acepte tal y como soy, con mis defectos y mis dones, con mis malicias y mis bondades, con mis locuras y mis lógicas.
Necesito un abrazo que me haga olvidar las cosas malas del pasado, que me sostenga en las caídas del presente y me apoye a no caer en un futuro. Un abrazo que me quite el dolor y me sane de mis heridas. Que me de el calor que la tristeza me quita, que me de la luz que me falta para seguir adelante. Un abrazo que no me esconda las cicatrices, si no que me haga olvidar de que están ahí. Que haga de mis brazos su casa y de mi cuerpo su templo, donde uno es el otro y viceversa.
En fin, necesito un abrazo cálido, que me llene de paz, calma y tranquilidad. Un abrazo que arregle el mundo de afuera y desaparezca cualquier mal. Un abrazo que conquiste todas mis tristezas y las transforme en felicidades. Un abrazo que haga de cada derrota una victoria y de cada caída un aprendizaje.
Necesito un abrazo tuyo"
Autor desconocido

Mi hijo es feliz


Porque al final de cuentas, más importante que el hecho de que sea ingeniero, médico o abogado es que sea feliz, casado o soltero, cualquiera sea su profesión, preferencias afectivas o status social. Porque el verdadero fracaso en esta vida es no ser feliz.