domingo, 19 de mayo de 2013

Necesitas el Espíritu Santo



Quisiera que estas palabras llegaran a muchos, pero sobre todo sean una bendición para ti, lo que te voy a decir es sumamente importante

TÚ NECESITAS EL ESPÍRITU SANTO

Los discípulos conocían al Padre, lo adoraban, su religión les hablaba de Él. Lo conocían como el Creador y quien los sacó de Egipto. A él le rendían honor, Gloria y Adoración. Pero vino uno que le decía ABBA, esto es Papá, les enseñó su verdadero rostro misericordioso. Les enseñó también su proyecto "instaurar el Reino de Dios aquí en la tierra". Reino de Amor, justicia, paz, hermandad. Él mismo lo inició con sus palabras y obras: sanaciones y liberaciones. Fue asesinado por quienes temían que les arrebatara el poder religioso y político. Pero resucitó, se les apareció dándoles muestra de que estaba vivo y antes de ascender al cielo les prometió el Espíritu Santo el día de Pentecostás. Él les daría valentía, les guiaría hacia la verdad plena, les liberaría del miedo, los repotenciaría para ser testigos de su Reino aún a costa de su propia muerte. Así fue. Los discípulos, hasta ese momento no habían entendido lo suficiente ni tenían la valentía necesaria para proclamar el Reino de Dios. Después de Pentecostés, los que habían huido ante la muerte de Cristo, sobre todo Pedro, ahora lo proclamaban a los cuatro vientos

NUESTRA IGLESIA NECESITA RENOVARSE CONTINUAMENTE EN EL ESPÍRITU SANTO
P. Babin escribió; “La Iglesia de Jesucristo no me parece el lugar de la verdad porque haya sido esplendorosa en obras de caridad en el transcurso de los siglos, sino porque fundamentalmente a través de las diferentes edades, cuando parecía “totalmente hundida” ha sido capaz de renovarse volviendo a sus orígenes, a su secreto que es el Evangelio de Jesucristo...Entonces me digo: En algún sitio ¡Aquí está la presencia de Jesús Resucitado!" Y yo agrego que el autor de esa continua renovación es el Espíritu Santo.

Cuando la Iglesia, más parecía hundida por sus propios errores y por las persecuciones a las que fue sometida, el Espíritu Santo suscitó movimientos religiosos, hombres y mujeres que renovaron y refrescaron a la Iglesia con una nueva vitalidad y reformas que la hicieron levantarse de nuevo. San Agustín, san Benito abad, santo Tomás de aquino, san Francisco de Asís, Santa Teresa de Jesús, San Juan de la Cruz, San Ignacio de Loyola. Y más recientemente Juan XXIII. Y últimamente Juan Pablo II, la Madre Teresa de Calcuta, el papa Francisco y una infinidad de movimientos familiares, juveniles, misioneros, orantes, vocacionales, que han vuelto a darle vitalidad a la Iglesia

NECESITAS EL ESPÍRITU SANTO
Porque también necesitas salir del miedo y convertirte en testigo. Lo necesitas tú y los tuyos. Necesitas que el Espíritu Santo lave en ti lo que está manchado, riegue en ti lo que es árido, cure lo que está enfermo, doblegue lo que es rígido, caliente lo que es tibio y encamine lo que está extraviado, cambie tu corazón de piedra por un corazón de carne. Él es dulce huésped del alma, descanso en tu trabajo, brisa en el calor y consuelo en tu llanto. El te da los frutos de la paz, de la alegría, de la generosidad, del dominio de ti mismo. Te repotencia, te da los dones necesarios para levantarte de la depresión y de la desesperanza y caminar por senderos nuevos de luz. No sé como decírtelo, no sé como explicártelo, no sé cómo contártelo, invócalo, dile diariamente "VEN ESPÍRITU SANTO promesa divina de Jesús", hazte su amigo. Entonces cuando el fuego divino te toque, cuando su llama de amor te abrace, cuando ese mar de gloria se derrama sobre ti y te renueve...entonces entenderás. Brillarás con una nueva luz, te crecerán alas como de águila, caminarás sin cansarte y andarás sin fatigarte. (Isaías 41,31) Amén